Luz Marina viaja, recorre las calles de Riohacha en su taxi

Los seres humanos contamos con ideales, sueños, palabras o personas que nos motivan a seguir adelante, en el caso de las mujeres ese impulso siempre cambia cuando llegan los hijos, son ellos quienes las llenan de vida cambiándoles todo: el sentir, el pensar y el hacer. En este homenaje a las madres contaremos la historia de ellas, quien escuchó de su hija el sentido de su existir.

Se trata de Luz Marina Bermúdez Gordillo una bogotana quien llegó a La Guajira hace cinco años tomando el volante de su vida y de un taxi en el que diariamente recorre las calles de Riohacha demostrando que cuando se tienen hijos se enciende el motor que conduce la vida.

Vive en Riohacha con su hermana y cuñada quienes la motivan diariamente

“Perdí a mi esposo cuando tenía 32 años, mi hija recién le habíamos celebrado sus 15 años, sentí que mi mundo se había acabado, duré 20 días en un estado de abandono cuando escuché la voz de mi hija que me dijo ‘mami ya, levántate que debemos seguir’, fue ahí cuando empecé de nuevo”, manifestó esta mujer quien desde entonces tomó el control de su vida y emprendió el rumbo.

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Desde ese momento le tocó ser madre cabeza de hogar, siendo ejemplo para su niña; y aunque por la falta de oportunidad en su juventud no pudo hacer una carrera profesional, salió en busca de trabajo donde una empresa empacadora le abrió las puertas y la acogió por cinco años.

“La empresa cerró y me vine a unas vacaciones a La Guajira invitada por mi hermano quien lleva más tiempo acá, desde entonces quedé encantada de esta tierra y decidí venirme a vivir aquí, ya tengo cinco años y desde que llegué trabajo, como taxista no ha sido fácil pero aquí sigo”, dijo Marina.

Luz Marina, es una madre que inspira con su espíritu guerrero

Hoy en día con 50 años de edad, llena de vida y ganas de seguir, dice que su hija y su nieta son los motores que la empujan a seguir adelante, “si no hubiese sido por mi niña otra historia sería, sentí que me quedaba sin nada cuando enviudé, pero me di cuenta de que lo tenía todo porque cuando uno es madre gana otra vida y ahora con mi nieta tengo dos razones para seguir recorriendo caminos”, indicó.  

Comenta que estando al volante algunos la critican, otros la halagan, pero lo relevante es su motivación para brindar un servicio seguro y de calidad, siendo la única mujer en un oficio de hombres en esta ciudad. Recorre las calles del Distrito día y noche, otras veces, con sus clientes de confianza llega a Maicao, Dibulla, Manaure, Uribia y hasta Valledupar.

“No me da miedo, para mi este es un oficio común que las mujeres también podemos hacer y cuando se tienen razones más todavía, me siento feliz de ser taxista sin dejar de ser madre y mujer”.

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