En los establecimientos comerciales de Maicao, se observan niños vendiendo dulces y en otros casos pidiendo para comer y llevarle a sus hermanitos en la casa.
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Por Alcides Alfaro Guerra.

En un polvorín se ha convertido para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar la situación de los niños y niñas menores de edad que deambulan por las calles de Maicao pidiendo o trabajando, consideró el director regional del ente Gabriel Benítez Orcasita.

Según el funcionario, este es un problema generalizado en todo el país, pero que se ha disparado de manera descomunal especialmente en los municipios fronterizos con el vecino país Venezuela, luego de la crisis social y política que se vive en esa nación.

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Asegura Benítez que la situación es en realidad crítica y que los mismos funcionarios del Bienestar Familiar se quedan sorprendidos de ver tantos niños en la calle especialmente en Maicao, donde esa población combinada de niños y niñas wayuu de Colombia y Venezuela cada día se incrementa en las calles de la ciudad.

Asegura el director regional del I.C.B.F, que es lamentable, pero realmente el instituto no tiene a donde llevarlos. “No hay espacios donde tenerlos ni tampoco el bienestar está en capacidad de quitárselos a las familias. Esta es una situación de nunca acabar, porque podemos recoger unos niños y proporcionarles alimentos, pero el número es tal que se nos sale de las manos una solución ya a corto plazo”, dijo.

Benítez expresó que el tema de Maicao se ha tratado en los Compes departamentales y municipales, en los consejos de seguridad y otras instancias a nivel nacional para que se les auxilie, pero hasta el momento no se asoma una solución.

Gabriel Benítez Orcasita.

Dijo que la situación se les está saliendo de las manos al Bienestar Familiar, tantos niños migrantes en las calles en condición de mendicidad que pululan en los cajeros automáticos y los semáforos, convirtiéndose en un caso denigrante para las familias y en general para los seres humanos.

El caso de los menores en las calles de Maicao que incomoda a la ciudadanía por las condiciones de mendicidad que desvalora a los pequeños, se trata en cada Consejo de Política Social del municipio, pero los resultados son nulos hasta el momento y ni la oficina de Asuntos Indígenas parece tener los dientes para enfrentar el caso de los menores wayuu que son en su mayoría los niños en esa condición.

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