La colectividad riohachera siente con tristeza la pérdida física de Jair Lopesierra Salas, conocido popularmente como ‘Rambo’ y con ello, las impresiones de quienes formaron parte de su entorno diario, algunos considerados como familia, otros como amigos, pero no dudaron en acompañarlo en su velación frente al parque del cementerio Central.

«Él era un personaje de esta zona, muy típico de esta región. Muy alegre y parrandero. La gente le pedía un favor y él lo hacía con mucho placer. A pesar del estado de vida que tuvo, nunca le hizo daño a nadie. En las casas vecinas era quien hacía el aseo y hasta hacía mandados a la tienda y siempre fue correcto», indicó José Will.

A ‘Rambo’ lo conocí en el año 98, dice Cristóbal González. A veces me dejaba perplejo de cómo él veía la vida. Una vez que dijo que gente era mala, que él se sentía más seguro con los muertos en el cementerio que con los vivos.

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Elvira López expresó que su seudónimo de ‘Rambo’ no sabemos si él mismo se lo puso o se lo pusieron, pero era una persona famosa en el Centro de Riohacha. «Al principio le tenía una especie de miedo, pero con el tiempo lo empecé a tratar y lo que más me marcó fue que él un día evitó que me atracaran unos ‘viciosos’ de la calle tercera y desde entonces le tomé mucho cariño».

Jair era juguetón por excelencia, aficionado a las armas, así lo refiere quien dice llamarse su amigo, Joseth Pimienta y agregó que sacaba una pistola de mentira para simular que se encontraba en una guerra al mejor estilo de las películas de acción y ficción. «Nos duele que se haya ido, por eso queremos que tenga una muerte digna y con honores, que la gente venga a su sepelio y lo acompañe en su última morada».

Rambo

«Rambo va a hacer falta. Su ausencia nos duele a todos, no ha pasado la primera semana y ya se siente un vacío en estas calles, porque su presencia se sentía a diario porque cantaba, bailaba y era muy conversador con toda la gente. También era un enamorador innato, aunque se enamoraba sólo, pero tampoco se sobrepasó con ninguna, era sólo piropos», señaló Ayda Camargo.

Por su parte, Euclides ‘Quille’ Redondo Peralta, dijo que quedó sorprendido con la ocurrencia de ‘Rambo’ y recuerda una en especial. “Cuando murió mi papá yo frecuentaba el cementerio a llevarle flores y un día me dijo “tú que tanto vienes al cementerio, -vengo a visitar la tumba de mi papa-, te voy a echar los huesos en una bolsa para que te lo lleve para tu casa y no vengas más”.

‘Rambo’ se convirtió en un icono de la cotidianidad de Riohacha, quien hará parte de la historia del Distrito y que a las 4:00 de la tarde de este miércoles, le darán el último adiós, en el cementerio de Central en donde mucho tiempo durmió, siendo su hogar en vida y ahora se convertirá por siempre. Paz en su tumba.

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