Cada vez que hay fechas especiales en La Guajira Hoy, se les da importancia a esos temas. En este mes de Las Madres, se harán varios contenidos resaltando el compromiso que tienen esas incansables dadoras de vida. Son cuatro domingos en donde se valorará y exaltará el esfuerzo que hacen estas madres por sacar a su familia adelante. Esperamos, sean de su agrado.

Tal parece que se ha cambiado la forma de cómo vemos el mundo, así como también los papeles que desempeña la mujer de hoy en día, por eso se conocen de historias de madres héroes, esas que a pesar de las circunstancias, no sueltan su misión, tal es el caso de la fonsequera Sandra Real Soto, de 36 años de edad. 

Dos han sido los motivos más poderosos que tiene Soto Real y se llaman Yesid Manuel Vesga Real y Anggy Paola Vesga Real, de 18 y 16 años de edad, respectivamente. A diario tiene la difícil tarea de equilibrar su tiempo para sí misma, sus hijos y su empleo en las minas del Cerrejón, sin embargo, con sabiduría ha sabido administrar cada faceta en la que se desempeña.

«Soy madre soltera desde hace nueve años atrás, pero soy una mujer convencida que toda fémina lo que necesita para salir adelante es voluntad y un buen empleo, que no necesariamente necesitamos a un hombre al lado para criar a nuestros hijos», aseguró a este medio de comunicación. 

Al principio si vio las dificultades, pero con el tiempo consiguió las herramientas necesarias para el desempeño de un buen papel. En la actualidad es operador de máquina pesada en las minas de la multinacional Cerrejón, rol que asume con compromiso y profesionalismo porque le brinda la calidad de vida que ella requiere en cuanto a tiempo e ingresos económicos. 

«Tengo un horario de tipo búho, con intervalos que me han permitido intercalar la inversión de tiempo que le ofrezco a mis dos hijos, aunque el varón de estudia mecatronica en la Universidad Piloto de Bogotá, sigo teniendo una hija que estudia en bachillerato en Fonseca, con quien vivo y mi tiempo libre es dedicado a ella por completo», señaló. 

Aunque sus dos hijos nacieron en Valledupar, han pasado más tiempo en La Guajira, y aseguró que prefirió quedarse soltera por respeto a sus hijos, para que no le hicieran daño o algo ajeno a la crianza que ella misma puede brindarle.

Su reto más grande fue cuando su progenitora falleció, confesó que se sintió sola, pero que a la vez se armó fuerza y voluntad e imaginó lo que su madre hubiese hecho en este caso y era salir adelante a pesar de de las circunstancias. Contó que tiene una persona que le ayuda en el aseo del hogar, pero que nada suplanta su papel de mamá.

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