Ocalin Ochoa junto a su niña Yulieth Hernández

Cuando se trata de madres luchadoras siempre destacan aquellas que han ejercido este rol superando cualquier adversidad, aquellas que día a día batallan por sacar a sus descendientes adelante, en la búsqueda de esas historias de madres que inspiran hablamos con una que sin duda es una heroína sin capa quien fue capaz de superar su discapacidad para prolongar su existencia.

Es por esto que traemos la historia de Ocalin Ochoa González, una madre soltera que como todas diariamente se despierta con el deseo de ver crecer a su hija, Yulieth Hernández Ochoa de siete años de edad, señalándole el camino a seguir.

Y es por esta pequeña que su rutina diaria empieza a las 4:00 de la mañana para preparar el desayuno, alistarla para que vaya al colegio, asea un poco su casa y se alista ella para ir a cumplir con su responsabilidad como jefe de seguridad, todo esto lo hace sentada en su silla de ruedas.

Ocalin quedó imposibilitada por padecer poliomelitis a los 8 meses de nacida

“Mi discapacidad es física, me dio poliomielitis a los 8 meses de nacida, soy la segunda de dos hermanos, nací en una familia humilde donde nunca nos faltó nada y donde el apoyo familiar fue lo primordial, gracias a mis padres crecí rodeada de amor, respeto y muchos valores, quienes me encaminaron en mi formación académica y por ellos hoy soy quien soy”, manifestó llena de agradecimiento.

Esta mujer con 38 años de edad, con inmovilidad en sus extremidades inferiores, es una muestra de que los anhelos del corazón sobrepasan cualquier adversidad y es por eso que se le ve llena de vida, sonriente,  confiada en que querer es poder y para ella ese poder está en su hija por quien lleva una vida normal siendo útil a la sociedad.

Y con lágrimas en sus ojos dijo “siempre quise tener propia familia, cuando supe que estaba embarazada me dio miedo, pero con el apoyo de mi familia pude afrontar la situación, le pedí mucho a Dios que fuera una niña y él me concedió ese deseo, ella es mi motor, es mi mayor motivo para seguir siempre adelante”.

Indica que su discapacidad no ha sido límite, ya que le ha permitido hacer todo lo que ha querido, “estudié mi bachillerato en Heredia Magdalena de donde es mi madre, de ahí nos vinimos a La Guajira, tierra de mi padre y aquí me preparé en el Sena y con el apoyo de un amigo, llevo cinco años laborando como jefe de seguridad”.

Actualmente se desempeña como jefe de seguridad de un centro asistencial de salud

Su labor la ejerce en uno de los centros de salud de la ciudad donde cumple turnos de dos por dos, encargada del área de cámaras de seguridad, “lo que siempre me motiva es ver a mi hija crecer y sacarla adelante, eso se hace trabajando, estar en silla me ha permitido hacer todo lo que quiero, voy al mercado, hago mis compras, hago mis diligencias todo normal”.

Se describe como una mujer viajera e indica que cuando quiere viajar se va con su niña al terminal de pasajeros y toma el bus a su destino, sin complicaciones.

Para su hija es su mayor ejemplo de vida, así lo hace notar al escucharla atentamente hablar de su historia, ya que nunca se apartó de ella y al final, un abrazo fue la muestra de agradecimiento hacia su madre.

“Le doy gracias a Dios porque siempre ha estado conmigo, por los hijos uno debe seguir adelante, trabajar y luchar porque ellos son quienes darán ejemplo de lo que fuimos, a las mamás jóvenes y sanas les digo que no pongan a sus hijos a pedir ni a pasar trabajo, busquen siempre la manera de emprender que sí se puede”, concluyó Ocalin Ochoa González.

-Publicidad-