La tarde de este martes, fue sepultado en Riohacha, el profesor Edinson Alberto Cuesta Barros, un barranquillero, pero con corazón riohachero.

La tarde de este martes, familiares, amigos, estudiantes, compañeros de trabajo y la comunidad riohachera despidieron con un sentido homenaje al amigo de las muchas ocurrencias, el profesor universitario Edinson Alberto Cuesta Barros.

Este hombre a quien describieron como un hombre muy amable, gracioso, ocurrente, amante de la música balada, del deporte y como buen barranquillero hincha del Junior, fue sepultado en Riohacha, tierra que lo acogió y en la que conformó su familia y desarrolló su profesión.

‘Pichi’ como cariñosamente le llamaban sus amigos y familiares fue despedido en medio de sentidas palabras expresadas por su hijo Alberto de Jesús Cuesta Gómez y algunos familiares quienes en medio del llanto manifestaron su admiración y cariño.

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 “Mi papá fue una persona valiente, recuerdo que con mi mamá hizo todos los sacrificios para sacar adelante a sus hijos, fue un hombre entregado a su profesión, recuerdo que de niño le decía que no fuera a trabajar y me decía que él tenía un deber con la sociedad y que tenía que formar a esos jóvenes, sus estudiantes”, manifestó su hijo Alberto de Jesús al finalizar la eucaristía.

Momento que aprovechó para dedicar la canción Viejo, mi querido viejo, interpretada por el coro de la Catedral, seguidamente al salir de la iglesia, el féretro fue llevado en hombros por sus hermanos, hijos, sobrinos y amigos quienes fueron escoltados por una multitud que marchaba al son la música, interpretada por una banda.

Llegado al cementerio en su última morada, fue recibido por un mariachi que interpretó «Sigo siendo el rey», seguidamente cantaron «Amor eterno», «Amigo» y «Nadie es eterno en el Mundo», canciones que fueron coreadas por los presentes en medio del llanto.

Su cuñado y amigo Jorge Enrique Navarro Durán, lo describió como un hombre de buen verbo, conocedor de muchos ámbitos de la vida, con quien compartía gratas tertulias, “a él le gustaba hacer muchas bromas, las planeaba y las gozaba, era un hombre que nunca mostró una mala cara”. 

Edinson Alberto, es hijo de una camaronera de quien heredó el apellido Barros y quien se fue a Barranquilla y se estableció en el barrio Ciudad Jardín ahí nació, creció y se ganó el afecto de sus vecinos el hoy difunto.

Razón esta por la cual sus hermanos, sobrinos y demás familiares acompañaron el cuerpo desde la capital del atlántico para dar cristiana sepultura quien en vida les dio muchas alegrías. 

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