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A sus 87 años aún se le ve caminar muy formal vestido de camisa y pantalón, zapatos bien lustrados y siempre con un saludo cordial dejando en claro que su formación es de otra época pero que quiere transmitírsela a las nuevas generaciones como aporte a la sociedad.

“Para ser buen padre, primero debes desempeñarte como buen hijo, ser obediente, acatando las normas del hogar, de la sociedad, con el único fin de responder a las cosas buenas y objetar las malas”, con estas palabras Rubén Darío Sierra Pimienta, define lo que es ser padre.

Y es que para él este rol que hoy celebramos y reconocemos, es precisamente para esos padres que han sabido desempeñarse como tal a través del respeto, la amabilidad, la honestidad y el amor.

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Valores que Sierra Pimienta ha vivido cabalmente, convirtiéndolo en las bases del hogar que conformó con Flor Josefa Mejía de Sierra (fallecida), de quien nacieron María del Pilar, Manet Alejandra, Mey Carolina y un niño varón que falleció a temprana edad. Su gran nobleza les permitió formar y reconocer a José Luis Sierra Mejía y Paola Andrea Romero quienes le agradecen como hijos su dedicación.

De estos hijos nacieron sus seis nietos, Marialejandra Silvina, Lesma Judit, María de Marat, Darío José, María José y José Mario quienes fielmente le acompañan y acuden a él para cualquier orientación o consejo como hombre sabio y conocedor de la vida.

Así lo indica Mey Carolina Sierra Mejía, la menor de sus hijas: “Nosotros siempre decimos que él es un muy buen papá, dedicado a su hogar, que luchó para que todos sus hijos tuvieran una formación y así fue, es un hombre de casa, es hijo de una familia sólida dedicados a ellos y que lo hizo ser lo que es hoy”.

Considerado un hombre amoroso que a pesar de su firmeza nunca corrigió con ‘penca’, siempre con palabras de respeto y es eso a lo que se refiere cuando dice que la base de todo está en respetar.

“El buen vivir no se improvisa, esto se complementa con el respeto a la sociedad, a los mayores, a las mujeres y a los menores para recibir una buena respuesta a lo que se pretende”, indica con su voz pausada Sierra Pimienta.

Su nobleza nace de la cercanía con la fe católica, a la cual se consagró desde niño mientras era formado en el colegio la Divina Pastora, en el año 63 se unió a la congregación de los Hermanos del Santísimo Sacramento a la cual sigue estando vinculado.

Cabe mencionar que Rubén Darío además de ser un hombre dedicado a su familia, fue muy comprometido con la sociedad a la cual le sirvió desde lo público cuando ostentó en tres periodos como alcalde de Riohacha, también fue gobernador encargado en 1985.

También fue Tesorero departamental, Secretario de Hacienda, Director de Coldeportes, Director del Seguro Social. Desde su profesión como arquitecto realizó la obra del edificio de Cristóbal Fonseca Siosi frente a la plaza Padilla.

Todo esto lo hace merecedor del reconocimiento que desde La Guajira Hoy queremos hacer a los padres ejemplares que desde la base de la sociedad que es la familia aporta al baluarte de la vida con respeto, sencillez y compromiso. 

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