Muchos son los venezolanos, los que duermen dentro del colegio a plena luz del día.
Muchos son los venezolanos, los que duermen dentro del colegio a plena luz del día.
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La Institución Educativa Nro. 11, sede El Carmen de Maicao, enfrenta una calamidad de salud pública que ha imposibilitado a los estudiantes de cinco secciones de bachillerato, recibir clases de manera regular.

Los espacios externos del colegio se han convertido en recinto permanente de personas en estado de mendicidad que usan el lugar como baño público, generando focos de contaminación que afectan directamente a toda la población estudiantil.

La coordinadora de la institución, Yulieth Dumar, explicó para este medio de comunicación, que esta situación es inaudita, pues se ha denunciado ante todos los entes competentes pero no se ha logrado ninguna solución.

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«Se ha ido a la Secretaría de Salud, a la de Gobierno y los padres de los alumnos han hecho lo que les compete pero aún seguimos con la misma situación», manifestó la docente.

A los estudiantes y cuerpo directivo del colegio el Carmen, le preocupa la situación que se vive dentro del claustro educativo.
A los estudiantes y cuerpo directivo del colegio el Carmen, le preocupa la situación que se vive dentro del claustro educativo.

También explicó que los olores fétidos se perciben con más intensidad en cinco aulas que están ubicadas en los laterales del plantel, donde 165 estudiantes sufren el problema por lo que optan por ver clases en la cancha y el patio central del colegio.

«Constantemente enviamos hasta 20 niños enfermos con vómitos o malestar estomacal ocasionados por estos malos olores», expresó Dumar a la vez que hizo un llamado a las autoridades para que se busquen soluciones ante la vulneración de la integridad de la población estudiantil carmelista.

Se pudo evidenciar que las personas que pernoctan en los alrededores del colegio El Carmen son migrantes venezolanos, quienes, sin pudor alguno, realizan estos actos desaprobados, incluso, por sus compatriotas.

«Suele haber malentendidos por eso. Hay personas que ensucian aquí y nosotros en las mañanas limpiamos el desastre con la ayuda del vigilante del colegio», expresó Adriana Moran, una vendedora de aperitivos en la zona, quien llegó a Maicao con sus dos hijos y algunos familiares.

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