La cárcel de Riohacha es una de las más hacinadas del país.
La cárcel de Riohacha es una de las más hacinadas del país.

Aunque la Corte Constitucional defiende el derecho a los reclusos a tener una visita conyugal en condiciones dignas y de salubridad, la Cárcel Judicial de Riohacha, presenta un hacinamiento del 500 por ciento, vulnerando este derecho, ya que el lugar no cuenta con celdas disponibles para las relaciones íntimas.

El hacinamiento carcelario por el que atraviesa el Departamento, afecta no solo a los presos que viven en el Centro Penitenciario, sino también a sus familias, especialmente, a las mujeres que se ven exigidas a llevar su vida íntima, en condiciones de alta vulnerabilidad.

Esta habitación está lista para que una pareja la utilice, en la cárcel de Riohacha.
Esta habitación está lista para que una pareja la utilice, en la cárcel de Riohacha.

La privacidad e higiene al momento de las relaciones sexuales se ha convertido en una odisea para los reclusos de este centro penitenciario que solo tiene capacidad para albergar 90 presos, pero en la actualidad, acoge más de 550, convirtiéndose en la cárcel más hacinada del país.

Ante la necesidad sexual, los internos se la han ingeniado para que cada domingo, desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, durante la jornada de visitas, puedan disfrutar de un momento íntimo con su pareja.

Celdas separadas por una cortina, acondicionadas con un ventilador y una colchoneta, tendida sobre una dura base de cemento, se han convertido en el ambiente romántico de los reos para satisfacer una de las necesidades básicas del ser humano.

Así lo cuenta una joven de 20 años, quien pidió reserva de su identidad, la cual visita a su esposo desde hace más de 6 meses. Manifiesta que cada domingo los mismos reclusos se encargan de acomodar las celdas y alquilarlas a 15 mil pesos la hora, como si fuese un motel, pero de aquellos de ‘mala muerte’.

La cárcel de Riohacha es una de las más hacinadas del país.“Las habitaciones no están higiénicamente acondicionadas para una relación sexual, las sabanas son las mismas en que duermen los internos toda la semana, la puerta es una pequeña cortina que te permite escuchar lo que las otras parejas hacen y el baño de cosa sirve para orinar, porque no cuenta con agua para asearte, es decir, pagas por un cuchitril”, explicó.

Afirma que ante estas condiciones deplorables, la intimidad con su esposo ha sido lo más difícil de afrontar durante estos meses. “Hace 4 años vivimos juntos y estábamos acostumbrados a tener intimidad en nuestra propia habitación, limpia y a solas, por lo que nunca imaginé que tuviese que complacer a mi esposo en un sitio tan desagradable”, dijo.

Esta habitación está lista para que una pareja la utilice, en la cárcel de Riohacha.Su amor de esposa y el deseo de aprovechar cada minuto que pueda compartir con su esposo hace que cada domingo se prepare como si fuese su primera cita; madruga a arreglar su cabello, mientras con un rímel trata de aumentar sus pestañas, usando un labial que juegue con su sonrisa, esa que afirma, se dibuja descontroladamente en su rostro, cada vez que lo ve.

“Trato de ir como a él siempre le ha gustado verme, me pongo mi mejor ‘pinta’, le llevo la comida que más le gusta y salgo con entusiasmo, llego a la puerta de ingreso que tardo alrededor de 20 minutos, entro al patio donde habitan más de 200 presos, que al igual que nosotros, esperan que alguna de aquellas piezas se desocupe para tener su momento a solas”.

Aquella hora que se pasa ‘volando’, bajo una temperatura cercana a los 38º, trata de olvidarse del calor, de la dureza de la colchoneta e imagina que en ese corto tiempo, solo existen los dos, aunque abruptamente tenga que aterrizar a la realidad, por temor a que uno de los guardias o cualquier recluso, irrumpa su intimidad, alzando la cortina y avisándole que el tiempo se acabó.

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