Aspecto de las actividades que realizan los nuevos empresarios.
Aspecto de las actividades que realizan los nuevos empresarios.

Los nuevos empresarios son migrantes venezolanos, colombianos retornados y miembros de las etnias de la región.

103 personas recibieron el apoyo, capacitación y financiamiento necesario para emprender pequeñas unidades de producción, microempresas y negocios familiares en dos comunidades de Maicao que vieron su génesis y crecimiento a raíz del fenómeno migratorio venezolano.

Los proyectos fueron puestos en marcha gracias a la colaboración y estimulo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) y la Ong Acdi/Voca, fundaciones que aportaron la asesoría y seguimiento a los proyectos desde el planteamiento hasta la ejecución.

Aspecto de las actividades que realizan los nuevos empresarios.Unidades de producción de artesanía, alimentos, venta de café ambulante y otras iniciativas de autosostenibilidad económica, lograron hacerse realidad para cambiar la vida de las familias beneficiadas, consigan mejoras en su calidad de vida y generen ingresos indirectos a sus convecinos.

Adrian Medero Uriana
Adrian Medero Uriana.

Para Adrian Medero Uriana, director regional del PAR en La Guajira, este hecho constituye un paso más en el proceso de desarrollo sostenible de barrios nuevos de Maicao que han contado con orientación de estas fundaciones internacionales pese a ser zonas de difícil acceso y sumidos en la subnormalidad.

«Son asentamientos de población mixta, es decir, es un tejido social en el que conviven con las comunidades de acogida. Se ha logrado que tengan mejor organización y mejores relaciones interpersonales. Desde que hemos trabajado con ellos han mostrado una evolución positiva», explica Medero Uriana.

De los nuevos empresarios, algunos residen en el barrio La Bendición de Dios, un asentamiento irregular apostado en el cauce del arroyo Parrantial, detrás de la sede de la universidad de La Guajira, un sector invadido hace poco más de dos años por migrantes venezolanos y colombianos retornados que llegaron a la ciudad por la grave crisis que afronta la hermana república.

Otros son miembros de comunidades indígenas tanto Wayúu como Zenú, masas poblacionales que históricamente han sido objeto de invisibilización o descuido por los gobiernos; su conjunto de normas de urbanidad y organización sociopolítica les han permitido conformar unidades de producción agrícola.

Daniela Valdéz Epinayú.
Daniela Valdéz Epinayú.

Tal es el caso de Daniela Valdéz Epinayú, miembro de una unidad de producción agrícola en la comunidad indígena Atnamana, ubicado en la vía que conduce al corregimiento de Carraipía, dónde se cosecharán 10 hectáreas de cultivos de melón.

«En este proyecto tenemos vinculados 52 personas. Creemos que este tipo de apoyos son necesarios porque se suelen dejar de lado a los sectores vulnerables como las comunidades indígenas o los proyectos de inclusión como éste, donde tenemos tanto venezolanos, colombianos e indígenas», acotó Valdéz Epinayú.

Otras comunidades alcanzadas son el asentamiento Monte Carlos, también en la vía Carraipía y el barrio Miguel Lora, en el extremo norte de Maicao, el cual está constituido principalmente por zenúes provenientes del departamento de Córdoba que son reconocidos como vendedores de café desde hace más de 20 años.

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