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Esta columna tiene como telón de fondo la experiencia personal ante la avalancha en las redes sociales de publicaciones aparentemente importante e indispensable para la supervivencia en este momento.

El primer hilo por seguir estaba estructurado por una cascada de información que hasta se veían interesante, tenían cohesión y coherencia. Con el correr las horas por los mismos medios, observo una segunda caída de las mismas divulgaciones al tramo de un curso fluvial informacional con un grabado intenso, purpureo y cármico, diciendo: falso, falso, falso…Aquí, comienzo a buscar el ovillo.

Esta algarabía digital suscitada por las largas e interminables peleas basadas en un para qué recibir y enviar información sin verificar, y falsa. Estos elementos fueron los disparadores para romper el hielo para indagar y reflexionar sobre lo que se quiere y se necesita para compartir tanto en la oralidad, en revistas y periódicos como en los medios digitales.

El rol protagónico lo tiene el binomio fantástico entre las palabras “noticias” y “falsas”, que en ingles se conocen como “false o fakenews” y en el francés es denominado como «infaux».

Para la exjefa de redacción del medio informativo Thehuffington Post en Suráfrica, informaciones las noticias falsas “son bulos o informaciones truncadas que emponzoñan la labor del periodista”.

Por otra parte, Juan Gossain se aleja emocionalmente de la formula “fakenews”y prefiere llamarlo desde el castellano “mentiras” y propone combatir este fenómeno desde varios aspectos: partiendo de la “verdad bien contada”, junto con la ética y la estética noticiosa, además; acompañando del ejercicio minucioso y disciplinado del periodista y por ultimo con el trabajo mancomunado de la administración de los medios, la sala de redacción y la sociedad.

Este fenómeno que no es nuevo; se ha venido desarrollando sustancialmente a nivel mundial debido a la inmediatez que ha surgido como consecuencia de la evolución tecnología. Desde este contexto, la viralización de contenidos se movilizan a sus anchas pancha en la banda ancha. Para aclarar esto, en términos propios de la Internet, con una velocidad de 60,39 megabits por segundo se puede descargar una película 5 gigabytes en 11 minutos. Así también, viaja información.

Lo expuesto en el párrafo anterior, sobre la rapidez tecnológica, fue contextualizado por el sociólogo polaco más importante del siglo XXI -Zygmund Bauman- quien acuñó en el ámbito académico el concepto “Sociedad líquida” para plantear el cambio constante en las formas de vivir apoyados en las innovaciones tecnológicas, las cuales han permitido nuevas maneras de interacción y de participación de los individuos.

Una sociedad líquida abre el espacio propicio para una comunicación con propiedades de los líquidos, lo genera grandes cantidades de información viajando de unos artefactos tecnológicos, de unos portales a otros y de unos chats a otros soberanamente libres.

Estos viajes de la información traen consecuencias contundentes, y estas son: la desinformación, la manipulación, el caos, la confusión entre los lectores, el populismo, el manoseo emocional, la toma de decisiones desde base hechas con naipes, desconfianza en los medios, entre otras.

Cabe aclarar que estas piezas informativas con apariencia de verdad, se diferencian de la información parcial emitida en un medio periodístico. El segundo caso, los manuales de estilo permiten que el medio pueda reconocer el error y la entregar la información de manera clara y objetiva.

En mis habituales caminatas por Facebook un internauta respondió a una noticia falsa con la siguiente retahíla: “eso es falsamente falso desde toda falsedad”. Esta sarta de expresiones, me hizo recordar una frase de William Shakespeare “La calumnia vive hereditariamente y se establece a perpetuidad allí donde toma posesión”.

Le damos perpetuidad y posesión al reenviar la información sin verificar su veracidad, “Con el cebo de una mentira se pesca una carpa de verdad”. Decir la verdad es responsabilidad del periodista, pero propagarla es responsabilidad de quien la lee y la reenvía.

Me despido con algunos apartes del cuento Del hilo al ovillo de Alfonso Reyes: “Tenía razones para dudar…—Sigamos el hilo —pensó—. Por el hilo se saca el ovillo… su camino misterioso. En el otro extremo del hilo…. está la ignominia… El hilo atravesaba un salón y,…, se escurría por debajo de la puerta del fondo. Junto al gato, en el sillón habitual, sin una sonrisa, inmóvil, ”yo, haciendo escuela.

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