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– Primera Parte-

Durante mi estadía en la Defensoría del Pueblo durante 10 años y 3 meses prestando mis servicios en el programa de Derecho Penal de la regional Guajira, fueron muchas las experiencias vividas con relación a la vida de las personas privadas de la libertad que conlleva a que toda la familia lo esté; esto, en circunstancias normales, porque debo decir que de situaciones inverosímiles me llama poderosamente la atención.

Al iniciar esta columna con este tema, debido a la implicación de derechos fundamentales que se relacionan con el caso concreto y hoy día vale la pena llamar la atención al respecto por la expedición del Decreto 546 de 2020 y de sus magnas expectativas, muy alejadas de la realidad jurídica de nuestro país.

El joven Jean Carlos Castellar Moncada fue capturado en el año 2014 por el delito de hurto calificado y agravado, el cual me correspondió atender en las audiencias concentradas ante un juez de control de garantías que considero que por los antecedentes que tenía, debía permanecer en establecimiento carcelario de manera preventiva.

Así las cosas, el usuario, como se le llama a los que son atendidos por Defensores Públicos, no clientes, fue conducido a la Cárcel de Riohacha donde fue recluido en el patio número 2; en ese tránsito estuvo la compañera permanente muy atenta al proceso, tenia comunicación conmigo, cuando iba a visitarlo al Inpec.

Él se mostraba ansioso por aportar los elementos que él consideraba útiles para su defensa y se veía en buenas condiciones de salud, amen que se trataba de un joven que no superaba los 25 años de edad, cuando se presentó el escrito de acusación ante el juez penal municipal con funciones de conocimiento que era el siguiente paso, acudí a informarle y a mostrarle los hechos narrados por la fiscalía y los elementos materiales probatorios a que se hacía mención.

¡Así empezó todo! Se me informa que el usuario fue trasladado en virtud del hacinamiento del establecimiento, a la cárcel judicial de Valledupar; procedí como rezaba mi contrato, es decir, le escribí cada mes una comunicación, cuando de un momento a otro se me devuelve la carta/informe con el aviso que ‘no reside’, entendí entonces que había sido trasladado nuevamente a otro establecimiento y me comunique con el Inpec en Valledupar.

Después fui informada que el señor Castellar Moncada no se encontraba recluido en este sitio, situación que se repitió, decían que era posible que estuviera en la conocida como ‘Tramacúa’ o Cárcel de Mediana y Alta Seguridad, situación que me generó extrañeza pues se trataba de un presunto atracador con un arma de juguete en compañía de otro individuo que tuvo mejor suerte, pues se escapó de la captura; pero ante la autonomía de esa institución, ¡no podía hacer nada!

Escribí entonces a ese lugar y varias veces fueron devueltas las cartas con el mismo rótulo ‘no reside’, y en alguna oportunidad me dijeron que era posible que estuviera detenido en la penitenciaría de El Bosque en la ciudad de Barranquilla, de todo esto, tenía conocimiento la Coordinadora del área penal en la entidad Nazly Lubo Bautista, a quien en los informes que le rendía le generaba mucha inquietud y realizaba llamadas institucionales y además se trató de comunicar con los familiares del joven sin obtener respuesta alguna.

A medida se iba programando la audiencia de formulación de acusación y cada cambio en los juzgados ocurría, mi preocupación seguía pues era la audiencia donde se le formularían los cargos y a mi modo de ver, lo conveniente era realizar un preacuerdo con el ente acusador, nada de eso pudo llevarse a cabo pues era como si a mi usuario se lo hubiera tragado la tierra, es decir, en poder del Inpec, estaba desaparecido.

Parece increíble, pero lo viví en mi paso por la Defensoría del Pueblo. Me desvinculé de la entidad en marzo de 2017 con la satisfacción del deber cumplido y el alma llena de satisfacciones, pero cuál sería mi sorpresa que hace unos días me comunica Lubo Bautista, que había aparecido el joven en la Cárcel Judicial de Valledupar, esa de donde varias veces respondieron que no estaba.

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