Aura Margarita Pirela, de 19 años de edad.
Aura Margarita Pirela, de 19 años de edad.
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Un triste episodio le ocurrió a la joven Aura Margarita Pirela, de 19 años de edad, hija de madre venezolana y padre colombiano, la cual sufrió la pérdida de su pierna derecha, tras ser víctima de varios procedimientos médicos realizados en forma indebida.

El indeseado caso comenzó hace cerca de 3 años cuando apenas salía de su primera etapa primaveral de los 15 años de edad, época en la que su madre obligadamente se fue a vivir a Cartagena por los síntomas de cáncer de su hija.

La paciente fue internada inicialmente en el Hospital Universitario, luego en la clínica del Bosque, después en Gestión Salud, y el paso siguiente fue en Quimio Salud; centros donde carecían de médicos especializados en oncología y sólo recibía atención médica básica en lo que tal vez se ha dado a conocer como el paseo de la muerte.

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Luego se pasaron a Maicao, donde un miembro de la iglesia cristiana Casa de la Redención que presta sus servicios en el barrio Luisa Pérez, les regaló un pequeño lote donde levantaron un rancho con material reciclable y allí sobreviven al día de hoy al amparo del buen vecindario.

Con la mediación de la líder Yeicy Ríos, la cual le entregó el historial médico de la joven al presidente de Asocomuna, Atilio Molina, para la supuesta consecución de una ayuda que hace cuatro meses adelantaría con una organización beneficiaria de personas con cáncer y aún está a la espera.

Su sistema biológico le obligó a retirarle un implante de platino, acción que le aceleró una invasión agresiva de la enfermedad por lo que la decisión de amputarle la pierna era la más salomónica, según parte médico del centro asistencial para salvarle y protegerle la vida.

Ahora requiere de unas muletas más anatómicas que las actuales cuya ortopedia le facilite un desplazamiento seguro, ya que las que le proporcionó la clínica son determinadas como elementos auxiliares de segunda.

La dificultad que se le viene a esta familia es la consecución de recursos económicos para acudir una vez por semana y durante un año a control en Cartagena.

En esta ciudad por medio del programa ‘bien estar‘ la paciente debe aplicarse una dosis de informicina, que actúe como resistencia ante cualquier proceso inmediato de renovación de células cancerígenas, y mientras recibe asistencia psicológica para superar el golpe depresivo de su actual momento.

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