Ledys Teresa Guerra Brito
Ledys Teresa Guerra Brito.
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Compañeros y amigos recuerdan con cariño a la rectora, líder y defensora de la educación pública

Este primero de agosto, se cumplió un año desde que partió Ledys Teresa Guerra Brito. Su ausencia física no ha borrado el profundo impacto que dejó en quienes compartieron con ella jornadas, luchas y sueños. Su legado permanece, fuerte y vigente, en cada rincón donde se defiende una educación más justa y humana.

Ledys no fue solo una rectora o una colega más. Fue una mujer firme, ética, y profundamente comprometida con su vocación. Su liderazgo no necesitaba estridencias: hablaba con el ejemplo, con la serenidad de quien cree en lo que hace y lo sostiene con convicción, incluso en los momentos más duros de su enfermedad.

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Como presidente de la Usde Guajira, pero sobre todo como su amigo, Diomedes Antonio Ordoñez De La Cruz la recuerda con admiración. “Compartimos más que reuniones: compartimos sueños. Ledys creía en la transformación a través de la educación, y luchaba todos los días por ello”, expresó con emoción.

Aquí con varios compañeros de trabajo y de lucha.
Aquí con varios compañeros de trabajo y de lucha.

No se limitaba a cumplir con su rol: lo trascendía. Elevaba la voz por quienes no eran escuchados, abría espacios de participación, y sembraba esperanza en contextos donde el desaliento parecía ganar. Sus reflexiones siempre tocaban el alma, porque hablaban desde la experiencia y desde el ser.

Hoy la recuerdan con cariño colegas y compañeros de luchas como Celso Hernández, Gerardo Antonio Becerra Socarrás, Edalis Rojas, Petrona Barón Toro, Piedad Bustamante, Diomedes Antonio Ordoñez De La Cruz y su compañero de vida, Edgar Tamayo. Para ellos, el vacío que dejó Ledys se llena de memoria, gratitud y fuerza.

Ledys Teresa Guerra Brito, con varios compañeros en el río de Juan y Medio.
Ledys Teresa Guerra Brito, con varios compañeros en el río de Juan y Medio.

Aunque su presencia física ya no está, sigue viva en cada acto de justicia, en cada aula que forma generaciones con compromiso social, y en cada rector o docente que se levanta creyendo que todo puede mejorar.

Gracias, Ledys, por tanto. Descansa en paz. Aquí seguimos, como tú lo querías: luchando, creyendo y transformando.

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