Con los mismos niños de la escuela, Sebastián Álvarez emprendió el proyecto de construir la primera escuela que tienen los menores.
Con los mismos niños de la escuela, Sebastián Álvarez emprendió el proyecto de construir la primera escuela que tienen los menores.
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La comunidad indígena Marbella, en La Guajira, ha sido testigo de un acto de solidaridad y compromiso que ha transformado la vida de sus niños de manera significativa. Hasta hace poco, estos niños recibían clases bajo una enramada y sobre sillas de tabla.

Sin embargo, gracias al esfuerzo conjunto liderado por Sebastián Álvarez, reconocido entrenador y culturista colombiano, y en colaboración con voluntarios del Proyecto ‘Dona Sonrisas’ y miembros de la comunidad, se ha construido una escuela en tan solo 48 horas.

Antes sentados debajo de una enramada, los niños recibían los conocimientos.
Antes sentados debajo de una enramada, los niños recibían los conocimientos.

El proyecto social ‘Dona Sonrisas’, liderado por Adelina De Luque, mujer wayuu que durante 7 años ha trabajado incansablemente para llevar donaciones a niños Wayuu, recibe por primera vez este tipo de contribución. Cabe señalar que Sebastián Álvarez ya había visitado La Guajira en 2022 para hacer donaciones de juguetes a los niños de Sabana Verde, una comunidad lejana al sur de Manaure.

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La visión y dedicación de Sebastián Álvarez, junto con el apoyo invaluable de mujeres como Olga De Luque, profesora que durante un año impartió clases bajo la enramada con la esperanza de tener un espacio digno para sus alumnos, han sido fundamentales para llevar a cabo esta iniciativa que impactará positivamente en la educación y el bienestar de los niños indígenas de la región.

La comunidad de Marbella está ubicada en el corregimiento de La Gloria, municipio de Manaure y para llegar se entra por la vía que conduce a Mayapo, luego se pasa la primera loma, a mano derecha hay un portón, a unos 500 metros ya se llega.

La construcción de esta escuela no solo proporcionará un espacio adecuado para el aprendizaje, sino que también representa un símbolo de esperanza y oportunidad para las generaciones futuras de Marbella. Este proyecto demuestra el poder transformador de la colaboración comunitaria y el compromiso con el progreso y el desarrollo de las comunidades más vulnerables.

La inauguración de la escuela marca el comienzo de una nueva era para los niños de Marbella, quienes ahora contarán con un espacio adecuado y seguro para su educación. Esta acción ejemplar es un recordatorio de que juntos podemos construir un futuro mejor para todos.