La comunidad de Cucurumana y las zonas vecinas manifestaron su inconformidad con la empresa colombiana María Conchita, a la que responsabilizan por el deterioro de la vía principal. Según los habitantes, los vehículos pesados de los contratistas han dejado la carretera en mal estado, dificultando la movilidad y afectando a las familias que dependen de este único acceso.
Son 62 comunidades de la etnia Wayuu las que se encuentran dentro del área de influencia del sector donde la empresa realiza su trabajo, y hoy se ven afectadas, pues la carretera es la única ruta que conecta con el mundo exterior. El pavimento, que en su momento fue una promesa de desarrollo, ahora luce quebrado y lleno de altibajos que ponen en riesgo a quienes transitan por allí.

El pavimento cede y la comunidad teme un accidente grave
Son ocho kilómetros asfaltados, pero el paso constante de camiones doble troque y volteos de más de 14 toneladas amenaza con destruir por completo esta vía terciaria del distrito de Riohacha. El pavimento, especialmente en los tramos que conectan con los puentes y los box culverts, ya muestra signos de debilitamiento y hundimiento.

La comunidad también se queja porque la empresa les promete y no cumple. Hace mucho tiempo les prometió rellenar las entradas a las comunidades y a la fecha no ha sucedido. Asimismo, se presentan a diario bloqueos en la vía por mucho inconformismo por las decisiones inconsultas de la empresa María Conchita y que afectan la comunidad.
Maria Conchita es una sociedad colombiana que se dedicada a la extracción de gas natural. Opera en el bloque de gas María Conchita en La Guajira, donde la empresa canadiense NG Energy International Corp. lleva a cabo las perforaciones de exploración y producción en este campo, localizado en la comunidad de Cucurumana.











