Ante la insolvencia económica para cancelar sus obligaciones muchos comerciantes se fueron.
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Y es que las nuevas exigencias motivaron, despertaron y comenzó una explosión de ideas, mecanismos y salidas para que la actividad comercial o lo que queda de esta forma de vida en la ciudad no muera con la llegada de la Covid-19.

El sector de comidas, restaurantes y tiendas gira ahora en torno a los servicios domiciliarios para atender a los clientes. La ciudad ve como poco a poco desaparecen muchos negocios debido al cierre obligatorio decretado por el gobierno nacional.

En estas circunstancias se requieren nuevas ideas y emprendedores para hacer negocios que puedan ir acorde con las exigencias del mercado que ahora se ha trasladado a las tecnologías.

Por otro lado, la administración municipal debe a través de una política comenzar a reabrir de manera inteligente y programada el comercio local.

Los clientes no son muy de propinas pero en general son gente de bien, aseguran los que hacen domicilios.

Los domicilios, una opción que se creció.

Cuando se trata de prestar un servicio, lo que cuenta es la disposición y las ganas de trabajar.

Algunos huyeron a sus casas por el cierre obligatorio.

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