Jesús Antonio Guevara Becerra, progenitor del párroco de la catedral Nuestra Señora de Los Remedios, Jainer Eduardo Guevara Angarita.
Jesús Antonio Guevara Becerra, progenitor del párroco de la catedral Nuestra Señora de Los Remedios, Jainer Eduardo Guevara Angarita.
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En el poblado de Manaure; departamento del Cesar, falleció la madrugada de este lunes 11 de marzo, el señor Jesús Antonio Guevara Becerra, progenitor del párroco de la catedral Nuestra Señora de los Remedios, Jainer Eduardo Guevara Angarita.

La partida de Jesús Antonio ha dejado un vacío imposible de llenar, pero su legado de amor y dedicación perdurará en los corazones para siempre de su familia, en especial de Luz Marina Angarita; la mujer a quien Dios le dio por esposa y con quien procreó a Elisabeth, Liceth, Yusneidis y al presbítero que le regaló a la Diócesis de Riohacha.

Jesús Antonio, será recordado no solo como un hombre de fe, sino como un ejemplo de bondad, generosidad y entrega a los demás, cuya memoria vivirá eternamente en los corazones y en cada acción de amor que se realice en su honor.

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Eucaristía presidida por monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar y con celebrada por varios sacerdotes provenientes de La Guajira y el Cesar.
Eucaristía presidida por monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar y con celebrada por varios sacerdotes provenientes de La Guajira y el Cesar.

El sepelio de Guevara Becerra tuvo lugar este martes 12, en su natal Manaure, donde familiares, amigos y miembros de las comunidades parroquiales de la Catedral de Riohacha, se reunieron para rendirle un último adiós, en un encuentro donde las muestras de cariño y solidaridad abrazaron a la familia en este difícil momento.

El Obispo de la diócesis de Riohacha, Francisco Antonio Ceballos Escobar, junto con varios sacerdotes de La Guajira, entre ellos Jefferson Ariza, José Gabriel Rivera, Fredy Álvarez, Bladimiro Fonseca, Reinaldo Pino, Juan Manuel Fragozo, Jhon Sierra, José Vicente y Jesús Darío Vega, se hicieron presentes para acompañar y brindar consuelo al querido padre Jainer y a su familia durante este duro trance.

A las 3 de la tarde monseñor Ceballos Escobar presidió una solemne eucaristía exequial pidiendo la misericordia de Dios, por el alma de Jesús Antonio. Por su parte el sacerdote Jefferson Ariza proclamó la Homilía, cuyas palabras de aliento fueron un bálsamo para todos los presentes, fortaleciendo la fe y unión como comunidad de creyentes.

Terminada la eucaristía, el féretro fue conducido al cementerio de la localidad, que como su iglesia hace honor a la madre de Dios en la advocación de la Virgen del Carmen, donde yace su cuerpo por siempre, pero su esencia en los corazones de cada uno de sus hijos, nietos y de esa gran mujer para quien sus últimas palabras en su lecho de muerte, fueron expresándole el amor que siempre le profesó.