Una pausa con los clientes le conviene a Yosser para el recreo.
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Y es que la llegada de Yoser Alejandro quien está próximo a cumplir su primer año de vida el próximo 18 de diciembre lo tomó por sorpresa pero al igual dice estar muy agradecido con Dios por esta bendición.

Leandro Acevedo, de Maracaibo, Estado Zulia, lleva cuatro años en Maicao donde dice sentirse bien porque ha recibido buen trato y porque además es beneficiario de ayudas por parte de entidades como la Cruz Roja que lo tiene incluido dentro del programa Acción contra el hambre, Acnur y muy pronto será auxiliado también por el programa internacional de asistencia Save The Children. 

Asegura que las cosas en su país están tan mal, que hubiera sido muy difícil conseguir para los pañales y alimentos del bebé porque no hay trabajo y mucho menos libre expresión. Dice que en Colombia no gana mucho, pero vendiendo artículos cosméticos como pañitos húmedos, guantes y tapabocas se bandea para pagar el arriendo y comer.

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La llegada de Yosser nos sorprendiò pero fue una bendición, dice el migrante que lleva cuatro años en Maicao.

Su pareja también se gana la vida vendiendo los mismos artículos en otro lugar de la ciudad, por lo que se turnan para tener el niño mientras atienden a sus clientes hombres y mujeres quienes según él, todos le compran por igual. “Todos son buenos aunque hay algunos que son hostiles pero en general son buenos y algunos hasta propina dejan” dice riéndose, mientras Yoser llora como reclamando atención.

Este joven venezolano quien en su país se desempeñaba como llantero, dice que trabajar en la vía pública no deja de ser incómodo por el sol, el agua y los carros que muchas veces chocan en la esquina donde está.

Advierte tajantemente que aunque diciembre le causa mucha nostalgia por su familia que está en Venezuela (donde tiene cuatro hijos que ya están grandes) no piensa ir porque acá se siente bien, aunque no lo tiene todo sí se siente bien con lo que ha conseguido y las ayudas que recibe.