En su residencia recuperándose de la emboscada criminal que hicieron varios desconocidos, en la mañana del 28 de julio en zona rural del corregimiento de Matitas, el exsargento de la Policía en La Guajira, Jiovani Hernández Cogollo.
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Soy Jiovani Hernández Cogollo, sargento retirado de la Policía, asignado a la Fiscal Aduanera, Polfa, salí pensionado después de 24 años de trabajo, agradecido con la Institución y Dios; me radiqué en Riohacha, tengo muchos amigos, me considero no teniendo enemigos de ninguna índole. Iba a arrendar el tractor para voltear unas tierras y ahí llegó la tragedia de mi vida.

A Luis Carlos Bonilla Medina lo conocí por un amigo hacía 20 días. Era un hombre sencillo amable con quien entablé una relación de negocios, cruzamos números de celulares porque necesitaba que me arrendara un tractor ya lo había hecho con un buldócer para arreglar un jagüey en mi parcela.

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Ese miércoles 28 de julio del 2021 me dice que nos encontramos en Matitas y que le lleve una pimpina de aceite para el tractor. Él estaba en una tienda, ahí me ofreció dos cervezas. Debíamos ingresar al predio a buscar el tractor para traerlo a mi finca, ubicada en cercanía de Cari Cari, sector de la Troncal del Caribe.

Ahí, Luis Carlos sugirió que fuéramos a su finca en un solo vehículo, porque la Fortuner de él no tenía doble trasmisión y la camioneta mía sí. Decidimos entonces irnos juntos, nos embarcamos los cuatro. Yo iba conduciendo, Luis Carlos Bonilla Medina de copiloto, su hermano conocido con el apodo de ‘Chato’ y mi hermano Wilmer Pérez Cogollo iban en la silla de atrás.

Efectivamente, fuimos, le echamos el aceite al tractor, pero el tractor siguió todavía a marcha lenta, a lo que el señor Bonilla me manifiesta que el vehículo se lleva tres pimpinas de aceite. entonces me dijo que se iba a buscar las otras pimpinas a Riohacha, que nos veíamos ahí en Choles, porque íbamos a trasladar la máquina desde Matitas hasta el kilómetro 59 entrada a la vía de Cari Cari.

La emboscada 

Eran las 11:30 de la mañana en vista que el tractor siguió con la misma dinámica de lentitud acordamos salir y cuando veníamos de regreso a unos tres o cinco minutos de estar en la trocha, en una curva, siento la primera ráfaga, de inmediato me impacta, yo quedé inclinado en el pasa-cinta del vehículo, intento coger mi arma de fuego, pero la mano derecha no me responde, prácticamente perdí movilidad con el impacto.

Fue un balazo a la altura del cuello, otro en la cabeza y el otro se alojó entre las vértebras 4 y 5 fracturándolas y quedó alojada en la columna, por eso la inmovilidad en el brazo derecho que me impedía defenderme, fue como quedar anestesiado parcialmente, pero consciente.

El señor Luis Carlos Bonilla pretende coger mi arma, pero tampoco puede, porque enseguida vino la segunda ráfaga de tiros y lo impacta en la cabeza, ahí fallece. Él cae sobre mí y de alguna manera me protegió con su cuerpo. Siento que ‘chato’, el hermano de él, que va en la parte de atrás, dispara dos o tres tiros y luego se baja del vehículo.

Así quedó la camioneta de propiedad de Jiovani Hernández Cogollo quien transportó a Luis Carlos Bonilla Medina, quien falleció en la emboscada.

Yo estaba a la espera que nos remataran, pero al ver que pasaron dos o tres minutos, siento que mi hermano se está ahogando con su propia sangre, lo escucho que está trasbocando y asfixiándose, es cuando le pido al Todopoderoso que me dé fuerzas para salir de allí y comienzo poco a poco a mover la mano izquierda, mi pierna derecha queda atravesada delante de los pedales del vehículo.

Al final, metí reversa porque quedamos en un barranco y el automotor quedó deslizando las llantas, como pude metí la doble, vuelvo y meto reversa y el carro salió, le saco la doble y arrancó, en la salida trato de frenar para que la puerta se cierre, porque el señor Luis Carlos Bonilla la había dejado abierta, intentaba que el cuerpo no se saliera del vehículo.

Avancé como dos o tres minutos, en la vía hay una curva muy pronunciada y no tenía fuerza en las manos para girar el automotor, así como pude llegué hasta el coliseo, pero no me dieron las fuerzas para llevar el vehículo e ir hasta la estación de Policía.

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Más adelante logro divisar a mano izquierda que hay una Duster al fondo con una pareja, me dirijo hasta allá y le digo al señor que no se asuste que somos policías y que nos acaban de herir, que por favor pida la patrulla para que llegue y nos auxilie.

Minutos después, llega el patrullero todo temeroso a quien me le identifico, mi sargento qué hacemos, déjeme llamar la ambulancia, a lo que le digo que no porque vamos a perder tiempo, que me ayude a pasar al puesto de atrás y que él conduzca hasta Riohacha, como efectivamente ocurrió y fuimos atrincherados hasta la clínica Riohacha.

Un acto de milagro porque como quedó ese vehículo el tiro que le pasó a mi hermano por toda la cabeza casi agarrando el cerebro, no se dan explicación de cómo estamos vivos.

Atención médica

En la clínica nos prestaron los primeros auxilios, nos estabilizaron e hicieron algunos procedimientos, luego nos remitieron a Barranquilla. Mi hermano continúa recluido en una clínica en la capital del Atlántico. Habla y está consciente, está coordinando, estamos a la espera de una cirugía maxilofacial y una reconstrucción en el tabique de la nariz.

Jiovani Hernández Cogollo, exsargento de la Policía en La Guajira.

El impacto que recibió en el ojo posiblemente lo comprometa y lo más probable es que lo vaya a perder, estamos rogándole al Todopoderoso que nos dé fuerzas para que salga adelante y lo mismo me de fuerzas a mí para seguir con mi vida cotidiana.

El proyectil me afectó los tendones, he perdido movilidad en el brazo derecho, el médico me dice que con terapias poco a poco la recuperación va a ser lenta, pero se logrará recuperar el 100 por ciento.

Agradecido con la clínica de La Costa en Barranquilla y con el médico que me operó que me dice que por un milímetro no rompió la médula que hubiesen sido peor las consecuencias.

Aclaración a la opinión pública

Quiero hacer claridad que, en ningún momento me encontraba prestándole servicio de escolta al señor Luis Carlos Bonilla Medina, sencillamente, el señor me hizo un trabajo con un buldócer en mi parcela y fuimos a alquilar el tractor para voltear las tierras y esperar las lluvias para sembrar yuca, maíz y sorgo, porque tengo animales como cerdos, ovejos y pescados y hoy en día los alimentos están costosos y estamos buscando la manera de poder economizar.

Yo si quisiera que la opinión pública tenga claridad, porque al señor solo llevaba 20 días de estarlo conociendo, lo contraté para un servicio, no sé quién era el señor, definitivamente, no estaba en el lugar indicado. Jiovani Hernández Cogollo solicitó dialogar con La Guajira Hoy, LGH, para explicar lo sucedido.