Los miembros de la ONG Movimiento Ambientalista Colombiano, llegaron a la comunidad indígena de Uribia para poner en práctica energización que busca solucionar problemáticas de energía eléctrica y calidad en la educación del municipio de Uribia.
Los miembros de la ONG Movimiento Ambientalista Colombiano, llegaron a la comunidad indígena de Uribia para poner en práctica energización que busca solucionar problemáticas de energía eléctrica y calidad en la educación del municipio de Uribia.
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Más de 300 niños indígenas wayuu y sus familias, serán beneficiados con la puesta en marcha de un proyecto de energización que busca solucionar problemáticas de energía eléctrica y calidad en la educación del municipio de Uribia, en el departamento de La Guajira.

El proyecto se está desarrollando en el centro etnoeducativo Nuestra Señora del Carmen, ubicado en el corregimiento de Taparajin, en donde esperan no solo mejorar las condiciones físicas de los estudiantes del colegio, sino brindarle la posibilidad a todo el personal de la Institución como a la comunidad Kuisa, la posibilidad de tener una mejor calidad de vida por medio de los servicios que la nueva infraestructura fotovoltaica brindará a la comunidad.

Este es el centro etnoeducativo Nuestra Señora del Carmen, ubicado en el corregimiento de Taparajin, municipio de Uribia.
Este es el centro etnoeducativo Nuestra Señora del Carmen, ubicado en el corregimiento de Taparajin, municipio de Uribia.

El proyecto está siendo liderado por Camilo Prieto Valderrama, director de la ONG Movimiento Ambientalista Colombiano, quien junto con su equipo de especialistas, realizaron además, mediciones de la calidad del aire que circula en las cabinas de los aviones y las comparó con las mediciones de las aulas de clase en una comunidad de niños y niñas wayuu y llegaron a la conclusión que son más seguras, por la calidad del aire, las aulas escolares.

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Al respecto, Prieto Valderrama explica que, este proyecto bajo un modelo sostenible busca junto con la comunidad, generar recursos económicos para el mantenimiento y operación de los equipos y la generación de ingresos directos por medio de otras actividades para la mejorar la calidad de vida de los estudiantes y de la misma comunidad en general.

Sobre la calidad del aire en los aviones, Prieto señaló que viajar en avión representa una alta probabilidad de contagio para el covid-19, porque uno de los indicadores del incremento de la transmisión del virus es la mala ventilación.

Según la OMS, la difusión de SARS-Cov-2 mediante aerosoles lleva a considerar el mayor riesgo de propagación del virus en espacios interiores que exteriores y en especial en aquellos que cuenten con una ventilación deficiente. Mediante la medición de CO2 (dióxido de carbono) es posible saber si un espacio está bien ventilado o no.

Camilo Prieto, efectuó con su equipo de trabajo mediciones de la calidad del aire durante trayectos aéreos en vuelos nacionales y comparó estos resultados con los obtenidos en los salones de clase de un colegio rural en Kuisa en el municipio de Uribia.

Durante los vuelos según Prieto Valderrama: “Encontramos valores que oscilaban entre 1322 ppm a 2150 ppm lo que habla de un muy mal recambio de aire en las cabinas y una alta probabilidad de contagio. Esta situación no es un problema de una aerolínea en especial sino seguramente de la aviación en general«.

Es importante que el ministerio de Salud verifique la eficiencia de recambio de aire de las diferentes aeronaves. Adicionalmente, los pasajeros deben saber qué calidad de aire están respirando mientras viajan. Los aviones deben tener monitorización constante de CO2.

El contraste con las aulas del colegio es interesante: “En los simulacros que hemos realizado manteniendo un aforo del 30 % de los salones, los cuales por su diseño y por las condiciones de viento de La Guajira son muy bien ventilados, los valores de CO2 oscilan entre 512 ppm y 552 ppm, es decir, valores que se consideran altamente seguros,” señaló Prieto

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