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Cada vez que se acerca el mes de diciembre, todo niño piensa en su regalo. La mayoría por sugerencias de sus padres, le escriben una carta al Niño Dios pidiéndole el regalo que han soñado.

La historia nos indica y está consignado en la Biblia, que, luego de presentarse el nacimiento del niño Jesús, los tres reyes magos viajaron a Nazareth con una serie de ofrendas y regalos para el nuevo rey de los Judíos.

La tradición compartida de generación en generación, cultivó desde cada hogar, la elaboración de cartas u oraciones para pedir al Niño Dios los regalos que deseaban. Algunos felices disfrutan siempre la llegada de sus regalos en navidad, pero a otros niños el deseo se ahogaba en las dificultades y nunca llegaban.

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La Guajira Hoy ha invitado a diez ciudadanos del Departamento para que cuenten cuáles fueron esos regalos que pidieron y nunca llegaron.

Belkys Gnecco

Belkys Gnecco, trabajadora social, «El regalo que siempre quise tener era una Muñeca Grande con piernas y brazos móviles, porque las que tenía eran totalmente inmóviles, plásticas, no las podía peinar porque no tenían cabello….«. 

Mauren Puente

Mauren Puente Vidal, abogada, de niña, «a la edad de 8 años le pedí al niño Dios que me trajera una Casa grande de la Barbie, esa que tenía unas escaleras blancas en forma de caracol y una cocina muy linda al lado de un garaje donde había un carro rojo y tenia terraza, ese regalo nunca llegó pues era ¡muy costoso!«. 

José ‘Teo’ Manjarrez

José ‘Teo’ Manjarrez, ingeniero, «El regalo nunca recibido de parte del Niño Dios, en realidad fueron dos: un set de Lego de mil piezas, para así poder construir el edificio más alto, que mi mente de niño hubiese imaginado. Y el otro fue un pesebre gigante que se moviera mecánicamente«.

Jennifer Chacuto

Jennifer Chacuto, auxiliar de enfermería, reveló que ella “todo el tiempo le pedía a Papito Dios que mi mama y mi papa estuvieran juntos para pasar una navidad en familia, que me hubiera regalado una noche buena”.

Alex Martínez

Por su parte Alex Martínez, paramédico y conductor, dijo que su más grande anhelo fue recibir en su infancia un par de patines, aparatos deportivos o de entrenamiento que sus padres no pudieron darle por falta de recursos.

Jesús Herrera

Jesús Herrera Martínez, abogado, «en mi infancia muchas veces mis padres aunque se esforzaban por darme todo, no pudieron hacerlo, entonces decidí en prepararme intelectualmente con el fin de poder darme todos aquellos gustos que siempre quise y asimismo poder devolver todo aquello que con tanto esfuerzo me dieron mis padres«.

Charles Aguilar

Charles Aguilar, presidente del Concejo de Riohacha, «cuando era muy niño, siempre desee tener una bicicleta, le enviaba carta al Niño Dios y nada que llegaba, después decidí cambiar de deseo y pedí una guitarra, pero tampoco se me materializó el deseo«. 

Federman García

Federmann García, miembro de la JAL corregimiento de Mingueo, «cuando estaba pequeño me gustaba mucho el fútbol y mi mayor anhelo era tener un balón de fútbol. Un día mi padrino me preguntó, qué quería para diciembre y le dije que un balón y no veía que llegara el día; pero tres días antes, mi padrino falleció y ahí se me acabaron las esperanzas«.

Arles Peláez
Arles Peláez

Arles Peláez, abogado, «en época como esta no puedo evitar el sueño de tener una guitarra, que compartiríamos con mis hermanos, escribimos la carta a Santa Claus pero parece que no la leyó porque ni debajo de cama ni en el arbolito artesanal de navidad que hacíamos apareció tan anhelado juguete con el que pretendíamos hacer canciones«.

Ingrid Carrillo

Ingrid Carrillo Pérez, docente, «para nosotros no era tan importante la llegada del niño Dios. Mi tío Miguel nos llevaba al Cacaíto Maicao los 24 en la noche y nos compraba regalos escogidos por nosotros. De hecho escribí una canción que se llama Canción de Arena, se la escribí a Maicao y dice ‘Tuve una infancia feliz a pesar que al niño Dios a veces se le olvidaba llegar al barrio, que la arena lo asustaba decía mi hermano, y mi vieja muchas veces también mintió'».

Estos testimonios de vida de personas luchadoras, que han alcanzado una mejor condición de vida que cuando eran niños, nos deja una enseñanza ejemplar: aunque de niños no nos llegue el regalo deseado, hay que mantener fe, agradecimiento y mucha disciplina en estudiar, porque habrá momentos mejores, la vida sigue y seguramente cuando sean grande comprenderán que el mejor regalo eres tú mismo, el estar en la tierra y la familia con la compartes. Feliz Navidad.