Se están yendo personas al servicio de la Educación en Riohacha
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En los últimos días, personas que laboran en el sistema educativo del Distrito de Riohacha, ya no volverán a hacer parte de este proceso, la muerte les llegó de repente y ya no estarán más con sus estudiantes.

El viernes anterior la comunidad educativa del Distrito de Riohacha, se despertó con la nefasta noticia de la muerte de la docente, Dora Luz Bonivento López, víctima de problemas respiratorios, parecido a los que son afectados por la covid-19.

La ‘profe’ Bonivento trabajaba en la institución educativa Ecológica El Carmen en la sede Machikon, era docente de primaria, reconocida por los estudiantes como muy buena profesora y querida por la comunidad de ese claustro educativo.

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Habitaba con su familia: su compañero Dagoberto Garcés y su hija Carlota Ángel, en el barrio San Judas Tadeo; donde se caracterizó por ser muy noble y servidora al prójimo, cuyos moradores también se acongojaron por la noticia de su fallecimiento.

En la madrugada de este lunes una nueva partida, los nativos de la capital de La Guajira se levantaron con la noticia del fallecimiento en un centro asistencial en Riohacha, de la docente Olga Patricia Deluque Castelar, quien entregaba conocimientos a los estudiantes de la institución educativa Luis A. Robles, del corregimiento de Camarones.

Olga Patricia era hija de Francisco Deluque Plata y Olga Castelar, creció entre la calle ancha y la calle 8 junto a sus hermanos Claudia, Josefina y Joselin. Madre de tres mujeres: Laura de 30 años, Ingeniera Civil; Naudis de 27, estudiante de Pedagogía Infantil y Lorena de 17, terminando Bachillerato. Vivía junto a su compañero sentimental Dilver Pinto, con quien contrajo segundas nupcias.

Olga era Licenciada en Lenguas modernas y enseñaba Inglés y Castellano, laboraba en la Institución Educativa Luis Antonio Robles de Camarones hacía más de 10 años.

Tenía arte y sazón en las manos, las manualidades de cualquier tipo quedaban de lujo en manos de Olga, los arreglos de cumpleaños, de carnavales, de navidad, las carteleras se podían dejar en sus manos y saber que serían un espectáculo.

Cocinaba con una sazón y un gourmet difícil de conseguir juntos; pastas, ensaladas, arroces mixtos en sus manitos redondas tomaban mejor sabor. 

Hoy recordamos además de la madre ejemplar, buena esposa, buena maestra, a la amiga, sencilla, dulce, prudente, con la sonrisa abierta para todos y el servicio listo para entregar. Solo un corazón tan noble y consagrado a lo bueno genera hoy tanto dolor con su partida.

Llora hoy el corazón de sus compañeros de trabajo, como uno más de su familia, porque eso era Olga para los miembros de Inerlar: Familia.

Con la muerte de estas profesoras, está de luto la comunidad educativa del Distrito de Riohacha. Es importante que los ciudadanos sigan con las medidas de bioseguridad y el aislamiento preventivo, para que los docentes le sigan aportando a la educación de La Guajira.

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