Cada año los voluntarios han logrado conseguir donaciones de parte de empresas privadas y terceros para regalarles una sonrisa a los niños en navidades.
Cada año los voluntarios han logrado conseguir donaciones de parte de empresas privadas y terceros para regalarles una sonrisa a los niños en navidades.
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Dona Sonrisas es un colectivo de voluntarios que año tras año han llevado donaciones a los más necesitados en distintas comunidades indígenas del departamento, en especial, en las fiestas decembrinas como parte del objetivo fundacional: regalar una sonrisa a niñas, niños y familias desamparadas.

Este año, a pesar de la pandemia del covid-19 y la recesión económica del departamento de La Guajira, el programa logró llevar prendas de vestir, calzados y juguetes a rancherías wayuu alejadas de los centros urbanos, donde la desidia y la necesidad es común.

“En estos años hemos podido beneficiar a niños y niñas en Santa Lucia, Totopana, Sabana verde, Wiinna, Palma, Kiuskat 2, Marbella, Mapasira; también llevamos nuestro granito de arena a algunas comunidades en la vía al Cabo de la Vela: Maipisat, Jalaipa y Jalaipa 2”, detalló Adelina Deluque Ramírez a La Guajira Hoy.

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Adelina Deluque Ramírez
Adelina Deluque Ramírez

Adelina Deluque Ramírez, es una de las líderes indígenas que encabeza el colectivo. Nació en la comunidad Palma, del corregimiento de Mayapo y desde niña observó las profundas desigualdades sociales y de adulta lucha por contrarrestar esa realidad que persiste en las distintas comunidades de su etnia.

“Cuando era pequeña veía cómo llegaban personas y fundaciones a entregar donativos o ayudas, pero en aquel tiempo notaba que nunca era suficiente”, confesó Deluque Ramírez e indicó que esa experiencia le motivó a conformar el colectivo Dona Sonrisas durante su temporada de estudios universitarios en Barranquilla.

Actualmente Dona Sonrisas tiene cinco años de labor incansable en la gestión de recursos y en la canalización de lo obtenido en favor de las comunidades indígenas de La Guajira; contando únicamente con el apoyo de fundaciones y empresas privadas foráneas porque, según Deluque, en Riohacha “han conseguido menos apoyo que en otros departamentos”.

“Éramos un grupo de amigos de la universidad que vendíamos manillas wayuu en las puertas de los centros comerciales, en las plazas y los parques de Barranquilla. Las manillas tenían la inscripción ‘Yo doné’ y poco a poco logramos conseguir apoyo de empresas privadas”, explicó la joven Adelina Deluque.

Voluntarios han entregado calzados a los niños y niñas en las comunidades indígenas de La Guajira, donde no llegan los beneficios gubernamentales.
Voluntarios han entregado calzados a los niños y niñas en las comunidades indígenas de La Guajira, donde no llegan los beneficios gubernamentales.

Los colaboradores de Dona Sonrisas aumentaron a medida que el compromiso por los más necesitados continuaba, logrando adicionar aliados como una firma contable bogotana, una iglesia cristiana en Riohacha y la Policía Nacional. También se vincularon Johanna Mojica, en Bogotá; Edgar Bermúdez y Carlos Mario Guerrero en Barranquilla.

“Nuestra meta es llegar a cada rincón de La Guajira a llevar sonrisas a las comunidades donde no llega ningún tipo de ayuda, porque son lejanas o desconocidas. Ser un puente que une corazones, y representando a cada persona que de diferentes ciudades aportan su granito de arena. Para el próximo año planeamos donar directamente en el Cabo de la Vela”, destacó la líder Adelina Deluque.

El colectivo posee una cuenta en Instagram nombrada Dona_sonrisas donde publican las acciones realizadas por el equipo, el cual está conformado por Melina y Jorge Deluquez, Keila Ramírez y los voluntarios Fredy Bermúdez, Jhisney Urariyu y Adelina Magdaniel.