Las arepas de queso, rellena con una variedad de proteínas.
Las arepas de queso, rellena con una variedad de proteínas.
-Publicidad-

Uno no necesita millones para montar un negocio’, es la frase motivadora de Dilba Esther Fragozo, una mujer de 50 años de edad, oriunda del municipio de Urumita, quien un buen día junto a su esposo, de oficio vigilante, deciden emprender y montar su negocio de empanadas de maíz en un sector del barrio Cooquivacoa de Riohacha.

La decisión la tomaron hace seis años, luego de que su compañero sentimental, se quedara sin trabajo y ella trabajaba en casa de familia por horas.

Aquí con el equipo que labora las arepas, su esposo aparece Dilba Esther Fragozo.
Aquí con el equipo que labora las arepas, su esposo aparece Dilba Esther Fragozo.

Me dijo mija ya no vamos a trabajarle a nadie, vamos a montar el negocio. Comencé de la nada, me prestaron un anafe, me fiaron la masa, me fiaron el queso. Todo fue prestado”, señaló esta mujer, quien cuenta con orgullo, que cuando hay la motivación, ahorrando cada peso fueron cristalizando la idea de negocio.

-Publicidad-
-Publicidad-
-Publicidad-

Ahorrando de cinco mil pesos, empezamos a comprar el molino para moler el maíz, luego compramos una silla, luego una mesa. Así empezó este negocio y para la gloria de Dios, mire cómo está”.

Las arepas son de queso, que las rellenan de carne molida, desmechadas, pollo, salpicón y chicharron; además, le echan queso rallado, dándole un toque excepcional y un sabor que las convierte inigualable en la ciudad.

Dilba Esther Fragozo
Dilba Esther Fragozo.

Y ni que hablar de su precio, se la venden sola la arepa, se la rellenan y también le entregan el par que le sale más económica. Es mejor ir a saborear las arepas de Coquivacoa, ubicada en la carrera 20 entre calles 14 y 14A, es decir, en la última calle de Coquivacoa que colinda con el Cooperativo.

Por eso Dilba, hoy le da un consejo a todas las mujeres, “que den el paso para crear su propio negocio, que no le tengan miedo a nada. Uno no necesita millones para poner un negocio”, enfatizó esta emprendedora.

Ella indica que le encanta la cocina, la gastronomía guajira, especialmente la comida de su tierra natal Urumita, que le ha ayudado en todo este proceso para que su negocio sea próspero. Cada paso que da lo consulta con su compañero sentimental, su socio en estas aventuras del emprendimiento y no se arrepienten de haber dado el paso, ya son microempresarios, generan empleo y contribuyen en la economía del Departamento.

Con estos grandes avances, Dilba tiene otro gran sueño y es ampliar más su negocio, ponerle aire acondicionado y que sus arepas de maíz ganen más fama,  traspase fronteras y mercados. Ser un grande en esto de las arepas de maíz.