Por una vía parecida a ésta se metió la comisión médica que aparentemente iba a atender a unas personas y resultó siendo un episodio de extorción. Fotografía, netamente ilustrativa.
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El médico hatonuevero Fabián Guerra Ortíz, su hermano Oswaldo y la auxiliar de enfermería, Ibrahinny González fueron víctimas de una muy elaborada extorsión que incluyó una supuesta jornada médica en la zona rural de Riohacha, una supuesta facción del ELN y el aviso de secuestro en varios medios de comunicación del departamento de La Guajira.

Luego de quedar varados en una vía del corregimiento de Tomarrazón, recibieron llamadas intimidatorias en las que les indicaron que estaban en zona de guerrilla. En una de esas, se comunican con la esposa del médico y todo comienza a tomar forma.

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“Me pasan a Karen Gómez, mi esposa, para preguntarle que quién era yo y corroborar la información. Luego entendí que en realidad estaban extorsionando a mi familia con esa llamada, solo que en el momento no caí en cuenta de nada, pero después fue que sospechamos”.

A las 10:30 de la mañana vuelven a establecer contacto con el equipo médico. Esta vez el galeno notó en la voz de su esposa que algo no estaba bien. Lo discutió con sus compañeros y cayeron en cuenta de que seguramente estaban siendo víctimas de algún tipo de estafa o engaño.

“Decidimos encender los teléfonos a pesar de que estábamos en zozobra, sentíamos que nos tenían vigilados porque todo lo que nos decían era cierto, pensé que tal vez era un informante que conocía la zona porque todo era real, todo era cierto”.

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“Había personas en la zona, pero nadie decía nada, nadie preguntaba nada porque supuestamente era zona de guerrilla y no sabíamos si preguntar si era cierto para no delatarnos. Todo coincidía. Creíamos que de verdad nos estaban vigilando”.

Fabián Guerra Ortíz

Apenas encendieron los móviles entraron las llamadas de la Policía Nacional y del Ejército. Cinco minutos más tarde llegaron los uniformados al lugar donde estaban varados y se dieron por enterados de la situación que estaban padeciendo las familias de los tres miembros del equipo médico.

“Cuando ellos llegan nos comentan lo que se estaba diciendo, que habíamos sido secuestrados. Naturalmente, nos preguntaron si habíamos sido retenidos o si alguien había estado con nosotros. Les contamos todo lo que había sucedido”.

“Nos ayudaron con el carro que fue trasladado hasta la estación de Policía de Tomarrazón. De ahí nos fuimos a la estación de Policía de Riohacha, donde estuvimos hasta las 7:00 de la noche. Se hizo la respectiva denuncia y la toma de los testimonios y un carro de la Policía nos trajo hasta la casa”.

“Cuando llegamos había mucha gente en la casa, el recibimiento fue muy bonito porque estaba la familia y los amigos emocionados por vernos bien. Habían rodado rumores de que nos habían secuestrado y que habían quemado el carro. Incluso se llegó a especular que nos habían asesinado”.

Luego del hecho, el médico Fabián Guerra explicó a La Guajira Hoy que los días consiguientes tanto él como su hermano y la auxiliar, padecieron afectaciones psicológicas relacionadas al suceso y a la pérdida económica que sufrió la familia.

“Mi familia tuvo que consignar 8 millones de pesos, un dinero grande que nos descuadró bastante las finanzas. Teníamos planes con esos ahorros que terminaron en manos de criminales”.

Sin embargo, a un mes del acontecimiento, el médico Fabián Guerra Ortiz se encuentra bien, restablecido física y psicológicamente y en pleno emprendimiento empresarial con un consultorio médico de salud ocupacional.