Momento cuando el joven wayuu, Henry Pimienta, toca la guitarra.
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En el departamento de La Guajira, específicamente en el norte del la Península queda la ranchería Kaiwa que se encuentra llegando a la segunda Torre en la vía que de Uribia conduce al Cabo de la Vela.

Es allí donde nace un joven peculiar, wayuu amante de las artes escénicas, Henry Pimienta Pushaina de la casta Pushaina, hijo de Marcela Pimienta Madrid de Uribia y Ángel Ramón Pimienta oriundo de Riohacha. 

Todo inició por influencia de su padre, quien cantaba, tocaba guitarra y recitaba poesías, era un verdadero hombre enamorado del arte. Sin embargo, Pimienta aún no apreciaba eso y se inclinó por la danza primeramente y su padre también lo apoyó.

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Desde su hogar, en la ranchería, donde inició la travesía de tocar guitarra, con esfuerzo e intensidad.

Pimienta, recuerda que su padre una vez llegó una madrugada a casa, estaba de parranda y llevó una guitarra. Henry tenía 13 años quizás y la curiosidad lo atrapó, tomó el instrumento y empezó a tocarlo sin saber.

Su padre se acercó a él y le pregunto ¿Hijo, quieres aprender a tocarla? y en esa misma parranda, a esa misma hora aprendió sus primeras lecciones musicales. Su padre fue su mentor, pero al cabo de dos meses o tres, Pimienta tocaba a un nivel superior.

Para él fue una batalla luego que se graduara de bachillerato, lograr el permiso de su madre para estudiar artes, específicamente música. Su madre siempre ha sido la cabeza de la familia, su papá estaba pero él también tenía otros hogares y no le era posible darle una carrera profesional.

Comenta Pimienta “que quería estudiar música, mi madre Marcela Pimienta, se opuso totalmente, pues yo debía estudiar algo de servicio que me asegurara calidad de vida y no un hobby como según ella decía, que era la música”. 

Decide estudiar Ingeniería Mecánica “recuerdo, que fue el semestre más triste de mi vida, yo lloraba y no entendía nada, lo único que pasaba con cinco, era una electiva musical que tenia la carrera”, indico Henry.

Lo cierto es que en ese mismo semestre su padre tras ser diagnosticado con cáncer de estomago rápidamente fallece, ese evento sin duda fue duro, pero luego de despedir a su padre, Ángel Ramón Pimienta, tomó fuerzas y decidió estudiar lo que realmente quería, música.

Su tía Dina Pimienta, lo apoyó siempre, pero su madre le dijo “que fuera e hicieras todas las diligencias en la universidad en Barranquilla, para estudiar música”, y él solo fue.

Tiempo más tarde entra a un pre-universitario de música, luego a la carrera de música en la universidad del Atlántico, terminando su pregrado en música con énfasis en guitarra, actualmente espera fecha de graduación.  

Henry Pimienta siempre se ha sentido orgulloso de pertenecer a esta rica etnia wayuu. Y siempre ha optado por llevarla con él, lastimosamente lo sacaron de su ranchería muy temprano y fue criado en el casco urbano de la zona, Uribia.

La ranchería, un espacio para este joven particular de la casta Pushaina muy significativo, por dos razones: la primera es que es el territorio donde nacen los cuerpos de sus ancestros, sus historias y vivencias; la segunda es porque se recuerda quién es y de dónde viene y a quienes representa en cualquier parte que pueda ir.

Ahora que tiene conciencia y pensamiento propio, desea recuperar sus costumbres y su cultura, es lo que lo guía en este momento. Es por eso su atuendo wayuu en algunos de sus conciertos y hace homenaje a sus ancestros.

Desde su arte a estado haciendo un trabajo de investigación-creación en donde fusiona las sonoridades de la cultura wayuu con la Guitarra clásica, teniendo como resultado obras musicales e instrumentales wayuu, entre ellas Sumain wayuu y Achijirrawa Wayuu ambas de su autoría.

En su concierto de grado, haciendo homenaje a sus ancestros.

Para Henry la guitarra representa su mundo, es su compañera, es su refugio, es su pareja quizás, es su terapeuta. “Pero hay algo que significa más para mí que cualquiera de los anteriores términos, mi guitarra es el ser con el lenguaje más acertado y espiritual que jamás conocí. Hoy, agradezco eso” enfatizó el joven Wayuu.

En este momento lo que hace es seguir tocando la música que con ayuda de la cultura wayuu ha nacido, alternándola con la música del mundo que también aprendió a tocar en su formación como guitarrista clásico.

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