Diomedes Díaz. Foto El Heraldo.
Diomedes Díaz. Foto El Heraldo.
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Siete años después de su muerte sus canciones siguen vivas. Se escuchan en las diferentes emisoras de la costa Caribe y de Colombia en general.

Canciones como: Sin saber que me espera, mi primera cana, amarte más no pude, la suerte está echada, tú eres la reina, el verdadero culpable, sin medir distancia, mi ahijado, déjame llorar, la vida, a un cariño del alma, bonita, tu cumpleaños, tres canciones y cóndor herido.

Aunque muchas otras canciones que El Cacique de la Junta interpretaba y que todavía hacen parte del álbum de cada amante de la buena música de acordeón, ese mismo instrumento que entró por el mar Caribe y que llegó a las manos de Francisco Moscote, conocido como Francisco El Hombre.

Sobre Diomedes Díaz se ha dicho mucho. Esto lo afirma el primer acordeonero Emilio Oviedo, en entrevista para el diario ElTiempo.com refiere que, cuando me fijé en Diomedes, todo el mundo lo despreciaba porque era muy ‘pegao’: oía una parranda donde había un conjunto y quería cantar.

Recuerda que la gente decía que ese hombre si canta feo, «canta como ovejo amarrado». Todo el mundo le huía. Y yo estaba agradecido porque me había dado el éxito de Cariñito de mi vida. Cuando me entregó ese casette yo le sentí algo agradable. Pensaba: Lo rechazan pero yo le siento la voz bonita. Entonces, decidí hacerle la producción.

Diomedes Díaz y Colacho Mendoza. Foto El país.
Diomedes Díaz y Colacho Mendoza. Foto El país.

También hace remembranza Emilio Oviedo que sacó a Diomedes como compositor y luego como cantante. Cuando lo dirigí, lo bauticé ‘El Cacique de la junta’, le dije a Rafael Orozco que lo saludara así, por eso dicen que fue él.

Diomedes Díaz comenzó su vida musical desde muy temprano en su niñez, en zona rural de Carrizal, corregimiento de La Junta, jurisdicción del municipio de San Juan del Cesar en La Guajira. A los 7 años de edad, creció en medio de una familia humilde campesina. La inspiración y guía de Diomedes en la música, fue su tío por parte de madre, el compositor Martín Maestre.

Según el cronista Alberto Salcedo Ramos, cuando Diomedes era niño, hacía las veces de espantapájaros para proteger los campos de maíz de los pájaros y para no aburrirse cantaba e intercambiaba sus cantos a manera de trueque con indígenas de la finca contigua a cambio de café.

El primer amor de Diomedes, una joven llamada Helida, fue quien le inspiró a componer sus primeras canciones. Diomedes intentaba también incursionar en el canto, pero a manera de burla obtuvo el apodo de ‘El chivato’ por su timbre de voz en época de pubertad. Además aprendió a tocar la guacharaca y a versear.

Después se convirtió en el artista más grande que parido la música de acordeón. Su humildad, su carisma y su respeto a su público permitieron que se convirtiera en un icono de este folclor. 

Diomedes Díaz Maestre, nació el 26 de mayo de 1957 en una finca denominada Carrizal, corregimiento de La Junta, en zona rural del municipio de San Juan del Cesar, sur del departamento de La Guajira y falleció en su residencia en Valledupar el 22 de diciembre del 2013.

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