Cuando el 'Alijuna' agrede y resulta indignado
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La Constitución Política de Colombia en su artículo 7 establece que el Estado Colombiano reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación Colombiana. A su vez, el artículo 8 obliga al Estado a proteger las riquezas culturales.

Si bien La Guajira quiere emerger como el destino turístico más importante del país, y tiene todo el potencial para hacerlo, no se puede permitir que ese turismo arrase con nuestra cultura wayuu.

De hecho, es la magia de nuestra cultura indígena, que, junto con los exóticos paisajes de nuestro departamento, son los que condimentan y vuelven apetecible a nuestra región.

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Es por ello que, la protección de la cultura, sus usos y costumbres son lo más importante, y ser laxos frente a ese particular podría ser una gran amenaza contra nuestras etnias.

Siempre que se visita una región o un país, es importante prepararse y entender el sitio que se visita. La Alta Guajira no es la excepción. No se puede andar por allí, creyendo de que se tiene el derecho de hacer lo que sea, sólo porque estamos en un país libre.

Escupir para nuestros paisanos wayuu, podría ser normal y natural (máxime si hay algunas cervezas de por medio), pero hacer eso en Singapur es una falta grave.

Mostrarle afecto a la pareja y darle un beso, podría ser algo normal en nuestra Guajira, pero tener esas manifestaciones de afecto en público, es muy mal visto en muchas partes de La India.

Mascar un chicle en toda nuestra región es normal, hacer eso en Singapur te podría meter en líos.

Las sociedades tienen sus reglas, y estas están basadas en sus principios morales, religiosos, ancestrales y/o políticos. Eso es muy respetable.

Es por ello, que respetar los usos y costumbres de nuestros pueblos indígenas no es negociable, y todo ‘Alijuna’ que atente contra eso, ¡se le manda la palabra!