Cuando el Wayuunaiki valía más que el Inglés
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Hace 28 años el gobernador Jorge Ballesteros Bernier, tomó a bien firmar una ordenanza para que se declarara al Wayuunaiki como lengua oficial del departamento.

El Dr. Ballesteros la tenía clara. Él quería que el Departamento se volcara hacia el fortalecimiento de la cultura. Por lo menos, esa ordenanza parecía infundir eso. Sin embargo, los tiempos de hoy, parecieran decir otra cosa.

Hoy, las actividades de nuestra preciada cultura están enfocadas principalmente hacia la pesca, el pastoreo, las artesanías y el turismo.  

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No obstante, será muy complicado para los wayuu que puedan sobrevivir de las artesanías, sobre todo cuando hay tanto pillo explotando sus conocimientos ancestrales. Y es que la retribución económica resulta poca cuando se tiene el don y el arte de tejer sentimientos en prendas tan mágicas y místicas como los chinchorros.

Por otro lado, la vocación turística parece ser una tarea herculina. A las ya conocidas falencias en seguridad que se presentan para acceder a ciertas playas del departamento, el cual las autoridades deben afrontar de manera más profunda y estratégica; se le suman otros agravantes.

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Desde hace algunos años, las hermosas playas del Cabo de la Vela y sectores aledaños, no son las mismas. En el interior de sus bellas arenas, yacen partículas de color negro. Un polvillo de color oscuro se ha apoderado de ellas.

Hoy, otro tipo de revelación se presenta en el mar de la alta guajira. Unas extrañas manchas negras emergen de sus aguas. Ahora no sólo el turismo está amenazado, sino que la tradicional actividad de la pesca, también.

La cultura wayuu, sigue siendo atropellada, diezmada, menospreciada. Como si socialmente no se supiera de su valor.

Ya es más frecuente ver en las ‘civilizadas’ ciudades de Riohacha y Maicao, como crece en muchos de nuestros niños wayuu un sentimiento de rechazo hacia sus propias costumbres. El orgullo de usar una manta o unas guaireñas pareciera estar disminuyendo.

¿En qué momento desviamos el camino? O mejor aún, ¿Será que en algún momento estuvimos en el camino correcto?

Es crucial promover políticas hacia el fortalecimiento de uno de los más grandes tesoros de nuestro departamento; nuestra cultura wayuu.

“Mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz:” Rigoberta Menchú.

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