en medio de la casi perfecta vida nórdica, la cabeza del guajiro Eric sólo tiene un propósito. Encontrar a sus padres biológicos.
en medio de la casi perfecta vida nórdica, la cabeza del guajiro Eric sólo tiene un propósito. Encontrar a sus padres biológicos.
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Desde lo más selecto del mundo escandinavo, un guajiro decide buscar sus raíces.

Hace más de dos décadas que el guajiro Eric Alberto, pero que de niño fue conocido como Jesús Alberto Mindiola Herrera, se hace preguntas en cuanto a su ascendencia.

Él, sólo atina a exteriorizar su historia, en la que dejado en una caja de cartón al frente de una vivienda en Riohacha a sus 45 días de nacido, tiene su inicio.

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El señor Alexis Romero, según cuenta el guajiro, residía en esa casa donde abandonaron al bebé. Este se comunicó con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y entregó al bebé, y posterior a ello, la vida de abandono de Eric gira 180 grados para tomar un rumbo con destino en lo más profundo de la península escandinava. En la encopetada Oslo.

Sin embargo, en medio de la casi perfecta vida nórdica, la cabeza del guajiro Eric sólo tiene un propósito. Encontrar a sus padres biológicos.

Su tarea es titánica, pero no por ello imposible. Muy seguramente las cualidades faciales de Eric, tendrán eco y similitudes a muchas de las caras de nuestros paisanos. Ya aparecerán rostros similares. Después, la ciencia hará lo suyo.

Para el caso de Eric, la vida pudo sonreírle y su existencia goza de calidad de vida, esa que no muchos guajiros pueden tener.

No obstante, no todos los niños abandonados corren con la misma suerte. A diario escuchamos en nuestro departamento historias de madres que abandonan a sus niños y los dejan a su suerte. En muchos de estos abandonos, los bebés terminan padeciendo quebrantos graves de salud, o lo que es peor, terminan perdiendo la vida.

Es por ello que las autoridades del departamento deben aumentar los esfuerzos, para sensibilizar a las jóvenes de evitar tener hijos no deseados, y que acudan a todos los métodos anticonceptivos que brinda la medicina en el día de hoy.

Porque la posibilidad de que un bebé recién nacido termine viviendo con todas las comodidades en uno de los países más ricos del mundo, es una posibilidad bastante remota.