Cuando un mal chiste pisotea a toda una cultura. Imagen netamente ilustrativa.
Cuando un mal chiste pisotea a toda una cultura. Imagen netamente ilustrativa.
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Lo que acaba de hacer el vulgar humorista costumbrista (lo cual no lo exime de nada), Fabio Zuleta Díaz, frente a la mujer Wayúu, no tiene nombre.

Su grotesca, soez y ordinaria forma de afrontar una entrevista con un autodenominado Palabrero Wayúu, fue denigrante y humillante para toda la cultura.

Referirse a una mujer Wayúu como un objeto sexual y gesticular intimidades frente a una cámara y un micrófono, debieran ser suficientes para que este señor no vuelva a fungir como comunicador más nunca en su vida.

En su intervención, el señor Zuleta Díaz, no sólo le falta al respeto a la Cultura Wayúu y al pueblo guajiro en general, sino también a su propia familia. Su burda forma de expresarse hacia la mujer Wayúu, debiera hacerlo pensar hacia todas las mujeres de nuestra tierra y nuestro país.

Este señor debiera saber que la mujer Wayúu es más que un hoyo de placer. La cultura Wayúu es matrilineal, y es precisamente la mujer Wayúu la que se echa toda la cultura al hombro. Tejedoras, soñadoras y disipadoras de conflictos, son ellas las que con su sabiduría orientan las decisiones que más le convienen al interior de sus clanes.

No hay excusa alguna que reduzca la gran ofensa que este señor le ha hecho a nuestros paisanos, y aun cuando se pretenda disimular el burdo evento con alusión a la cultura, lo cierto es que, dicho infortunio se aleja de todo contexto cultural.

“Cuando ofendas a alguien, clava un clavo en la pared, cuando te disculpes, sácalo; entonces entenderás que siempre quedan huecos”. Anónimo.

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