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El año viejo ya se está yendo, y quizás será uno de los más difíciles de olvidar para toda la humanidad que lo vivió.

Las protestas sociales con las que se cerró el 2019 y que estaban proyectadas para comienzos del presente 2020 se vieron interrumpidas por una tibia amenaza de un virus de una población lejana en China, y lo que comenzó como una enfermedad más, terminó siendo una de las enfermedades más temerarias en la historia reciente de la humanidad; de la cual incluso todavía no hemos salido.

Lo cierto es que el coronavirus llegó en medio de teorías e historias de complots y a un año de su descubrimiento, las secuelas de la temible enfermedad causada por el virus, aún no son del todo conocidas.

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La población mundial sigue en vilo, y se espera que para esta misma fecha, pero en el 2021, el panorama frente a la covid-19 ya sea mucho más claro y conciso.

No obstante, el 2020 no solo fue covid-19. La Guajira sufrió la inclemencia de la naturaleza. El huracán Iota, hizo recordar al temible Johan. Una vez más, nuestros paisanos wayuu, sufrieron la histórica segregación social, que aunado al agreste territorio, sirvieron de escenario de inundaciones complejas que sumieron aún más, la compleja situación que en la Alta Guajira se vive.

Con virus, agua hasta el cuello y crisis económica a bordo, el departamento de La Guajira vio como los trabajadores de El Cerrejón decidían parar sus actividades. El colectivo obrero decidió poner un alto en el camino a lo que ellos consideraban un atropello. Fue cuando la palabra ‘paro’ al unísono, se hizo escuchar.

El resultado no podría ser más apocalíptico. Las calles desiertas de La Guajira parecían enmarcarse en las películas de zombis que con gran destreza Hollywood sabe recrear. Y es que para una región con pocas fuentes de empleo y una alta dependencia al comercio informal, este tipo de escenarios la estremecen.

Sin embargo, lo que más nos duele a los guajiros, son esa gran cantidad de amigos y paisanos que se nos fueron. Casi que no hay una familia que no haya sufrido la partida de un ser querido en este 2020.

Porque al final, los guajiros estamos acostumbrados a luchar siempre y cuando tengamos vida y salud, pero cuando esta no está presente, nos queda muy complicado.

Que el 2021 llegue con menos lluvias y más oportunidades, ¡pero ante todo con vida y salud!

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