Nuestros indígenas no tienen de la culpa de haber sido invadidos por el hombre occidental. No es su culpa que hayamos penetrado su territorio, cultura y mujeres para imponer nuestra percepción de vida.
Nuestros indígenas no tienen de la culpa de haber sido invadidos por el hombre occidental. No es su culpa que hayamos penetrado su territorio, cultura y mujeres para imponer nuestra percepción de vida.
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Indios los de la India. Los nuestros son indígenas o ‘paisanos’ (cuando nos referimos a ellos de manera más cariñosa). Y los queremos mucho. Y si bien no son perfectos y algunos pocos de ellos pudiesen no tener el mejor de los comportamientos, son el más grande tesoro con el que contamos en el departamento de La Guajira.

Nuestros indígenas no tienen de la culpa de haber sido invadidos por el hombre occidental. No es su culpa que hayamos penetrado su territorio, cultura y mujeres para imponer nuestra percepción de vida. No tienen la culpa de haber sido presa de un consumismo extremo que hoy los acecha y los coloca en riesgo como cultura.

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Se equivoca aquel que los discrimina. Erra ese que se cree pertenecer a una raza superior, sólo por tener otra tez. Insensato aquel que osada e intrépidamente adopta un comportamiento xenófobo, sólo porque los ‘indios’ elevan su voz de protesta contra lo que ellos consideran atropello. Y podrían estar equivocados en su reclamo, pero por eso no son menos.

Desde este rincón elevamos nuestro rechazo profundo a toda persona que pretenda atentar contra nuestros paisanos. Ya bastante sufrimiento han tenido que padecer por estar en el rincón más inhóspito de esta patria y sobrevivir con las migajas de un sistema centralista miserable.

El país necesita mejorarles la calidad de vida. Proveerles las herramientas para el fortalecimiento de la cultura. Asistirles con programas serios de salud. Brindarle todo tipo de acompañamiento social con personal autóctono para que no se creen barreras culturales. Así debe ser.

Ya basta de tanta discriminación. Los que han podido gozar de ciertos beneficios sociales no pueden seguir mirando a los que no como si fuesen bichos raros. Como si fuesen menos por no haber podido estudiar o acceder a un empleo digno. ¡No! Entre más se ha escalado, más empatía se debe sentir con el menos afortunado. Así debiera ser.

Entonces, ya quisieran todos los departamentos de Colombia tener por lo menos 1.000 indios. En el nuestro hay 300.000. Y no son indios, porque indios los de la India, los de acá les decimos cariñosamente ‘paisanos’.