Médicos vs los remedios de la abuela. Foto Semana.com
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Estudiar medicina es uno de los más grandes retos en Colombia. No sólo por el tiempo utilizado, que en algunos casos y dependiendo de las especialidades sobrepasa los 10 años, sino por los altos costos a los que se incurre al pretender aspirar a ser médico.

El médico ha gozado de prestigio. Y así debiera ser. Durante años, la confianza en los médicos ha venido ganando mucho terreno. Es por ello, sin desconocer las deficiencias de nuestro sistema de salud, que conseguir una cita con el médico y/o especialista es una verdadera odisea.

Sin embargo, el covid-19 ha hecho que las cosas estén cambiando. El temor de contagiarse al asistir a un centro médico, sumado a la poca disponibilidad para atenciones masivas, y agregándole el hecho de que es mucho más práctico seguir “los remedios de la abuela”, están haciendo que la balanza no siga inclinada hacia los galenos.

De hecho, se está volviendo tan crítica la situación, que además de los remedios caseros, los farmaceutas también están haciendo sus aportes en cuanto a lo que se debe consumir para prevenir y/o atacar al virus.

Es conveniente mencionar que el presente escrito no pretende promover remedios, medicamentos y/o tratamientos que no hayan sido oficialmente recomendados por el gobierno nacional o por los organismos de salud encargados para ello.

Pero la situación se está escalando. Ya es muy común escuchar a la gente autorecetándose con aspirinas y limones; vaporizaciones de eucalipto y manzanilla; ajo, limones y cebolla; gárgaras de agua con sal, hojas de neem en agua, etc. No es para menos, en nuestra sociedad solemos hacernos a la verdad muy fácilmente.

No obstante, la conclusión que se podría generar de todas estas reacciones, es que el pánico está empezando a cundir y frente a una pandemia sin precedentes en la historia de la humanidad, el instinto de supervivencia prima y sale a flote.

Por favor, no olvide nunca que antes de invadir su organismo con fármacos antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y demás, consúltele siempre primero a su médico de confianza. Ya que así, no sólo evitará el virus, sino también cualquier otro efecto colateral.

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