Estos “angelitos de la salud” aprovecharon un rubro de 900 millones de pesos destinados para mercados y le habrían dado uso inadecuado
Estos “angelitos de la salud” aprovecharon un rubro de 900 millones de pesos destinados para mercados y le habrían dado uso inadecuado.
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¿Hasta cuándo tendremos que seguir padeciendo los actos de corrupción al interior de nuestro departamento?

A cada tanto, los guajiros tenemos que escuchar acerca de investigaciones alrededor de la salud.

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Hace no mucho, los escándalos corrían por cuenta de un cartel que, a través de clínicas aparentemente inexistentes, desangraron a ComfaGuajira con miles de millones de pesos. Al parecer, el cartel se encargaba de crearle falsas lesiones a pacientes y de esa manera cobrar estas cifras millonarias. Los resultados de esas investigaciones siguen pendientes.

Ahora, la corrupción, vuelve y arremete contra los recursos de la salud. El infortunio se presenta en el municipio de Manaure, donde según las autoridades, una IPS se apropió de unos 3.000 millones de pesos, los cuales aparentemente, fueron hábilmente sustraídos con la ayuda de tres empresas subcontratadas.

Estos “angelitos de la salud” aprovecharon un rubro de 900 millones de pesos destinados para mercados y le habrían dado uso inadecuado. Se cree que muchos mercados no se entregaron, y los que sí, tendrían sobrecosto de hasta un 50 %.

Por otra parte, al interior del contrato hubo muchos compromisos que no se cumplieron. Por ejemplo, el suministro de agua potable no fue entregado en la manera pactada, sino en carrotanques, con lo cual no sólo su valor es inferior, sino que no cuenta con los filtros de higiene requeridos.

A su vez, también agregan las autoridades, se encontraron contratos de personal supervalorados y con perfiles inadecuados. Allí se detectó que las labores de traducción, las cuales debían ser cumplidas por personal capacitado para ello, terminó siendo ejecutado por conductores y enfermeras.

El descaro para robar, podría ser tal, que se encontraron supuestas visitas a varias comunidades en un mismo día, situación que pareciera no ser real, ya que las distancias entre comunidades no permitirían tales hazañas.

No es posible que en La Guajira se sigan presentando este tipo de circunstancias. Nuestros niños siguen muriendo de hambre y sed, mientras los bandidos siguen enriqueciéndose a costillas de los recursos que el Estado destina para ese derecho fundamental que es la vida.

Los organismos de control no deben temblarles la mano frente a estos delincuentes, porque en La Guajira la corrupción se acaba cuando haya tolerancia cero frente a estos asesinos. Porque asesino no es sólo el que mata, sino también aquel que con sus actos corruptos alrededor de la salud, impide que se preserve la vida, como sucede en este caso.