Nemesio Raúl Roys Garzón.
Nemesio Raúl Roys Garzón.
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La Guajira sigue en shock después que se supiera de la salida del Gobernador. Todo por cuenta de un fallo del Consejo de Estado, que decide que el señor Nemesio Roys infringió la ley con respecto a la doble militancia.

La inocencia de Neme, y entiéndase esta como un acto de ingenuidad, yació en la ligereza de apoyar públicamente candidatos de otros partidos. Sin pretender generar algún tipo de discusión que incluso puso a dudar a muchos eruditos del derecho, lo conciso es que el señor Nemesio infringió la ley. Esa que todos deben cumplir, incluso cuando no estemos de acuerdo con ella.

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Lo cierto es que La Guajira se encuentra acéfala una vez más. Cuando más sólida se veía la estabilidad del departamento, su cabeza cae. Y con ella, las esperanzas de muchos guajiros. Esos que creían y esperaban que Neme sacaría a relucir todo su palmarés académico y profesional.

¡Pero no! “Con los crespos hechos”, “como la novia de Barrancas”, “como el ternero recién nacido”. Así quedaron todos nuestros paisanos al saber la noticia y con ella la postergación del desarrollo prometido.

¿Pero, se podría evaluar la actual gestión del señor Nemesio Roys?

El intentar hacer una valoración del señor gobernador es una tarea titánica. No es fácil evaluar a un mandatario que sólo lleva año y medio en el poder, sobre todo cuando ese lapso estuvo marcado por la pandemia generada por la covid-19.

Si bien, el tiempo fue muy corto, el gobernador tenía algo que hacía mucho tiempo un mandatario no tenía, y era la buena interlocución con el gobierno central. Esa que es crucial para jalonar recursos y apoyo. Para la muestra está el departamento del Atlántico, y su joya Barranquilla. Los mandatarios de esa región han sabido capitalizar las cercanías con el gobierno central y eso se ha convertido en progreso.

Para el caso de ganadores y perdedores, no es menos fácil la respuesta.

Por un lado, ganamos todos los que queremos que en el departamento y en todo Colombia se haga cumplir la Ley. Que se recupere la institucionalidad y Colombia emerja como una nación donde se consolide el estado social de derecho.

Por otro lado, pierde el pueblo. Ese que una vez más debe en medio del hambre y la politiquería, someterse nuevamente a un proceso eleccionario, donde los corruptos ya están preparando los movimientos necesarios para apoderarse de un departamento cada vez mas saqueado, empobrecido y acabado.