Prisión. Foto: istockphoto.com.
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No debiera ser noticia. No debiera ser extraño. Pero en Riohacha se está celebrando la adjudicación de los recursos de su nuevo centro penitenciario.

La nueva cárcel tendrá pabellones para hombres, mujeres e indígenas entre otros.

Si bien este suceso debiera ser motivo de alegría por el hacinamiento del más del 200 % que se vive en la ciudad, y que ha colocado la cárcel de Riohacha en el primer lugar de este vergonzoso sitial a nivel nacional, lo cierto es que el concepto básico del regeneramiento social por el que debiera pasar un reo, no se cumple.

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En Colombia, al igual que en muchas partes del mundo, muchos prisioneros terminan aprendiendo muchas más bellacadas al interior de los centros penitenciarios que en el preludio de su vida carcelaria.

Sin embargo, yendo más allá del debate y la dicotomía social ya ampliamente planteada a priori por expertos y sin solución en nuestro ambiente carente de oportunidades para la población reprimida, la cárcel no deja de ser en gran medida, una solución para las condiciones infrahumanas de hacinamiento que el centro penitenciario de Riohacha experimenta.

No debiera ser noticia, pero lo es. Y lo es, porque, un sitio de reclusión con condiciones dignas para los seres humanos allí confinados, era imperativo. Una ciudad como Riohacha, requería a gritos una cárcel de otras características a la actual.

Este tipo de apoyos hacia la construcción de obras como esta, abre la oportunidad para que otras obras que están en espera en la capital guajira, puedan ser financiadas también.

La lista no es corta: el Matadero público es una prioridad; el mercado público (nuevo) necesita una inversión importante para que pueda ser repotenciado y transformado en un gran centro de negocios; el Mercado público (viejo) requiere de inversión de similares características; el terminal de transportes debe estar acorde a las características de la Riohacha de hoy; el relleno sanitario debe ser una realidad para la capital guajira; y si no es mucho pedir, una planta recicladora sería esencial para ayudar a aminorar el gran desastre ambiental que se suscita al interior de nuestro territorio.

Que la cárcel distrital a construir marque el rumbo de una gran cadena de inversiones, que bien que las necesita, la querendona Riohacha.