Una escuela con capacidad para 180 estudiantes y que cuenta con 6 salones, sala de sistemas, comedor, cocina, 2 baños y 2 plazoletas centrales, espacios perfectos para aprender, crecer y sonreír, que beneficia actualmente a cinco comunidades del sector rural, fue inaugurada en el resguardo indígena Pulitchamana, zona rural de Riohacha.
Una escuela con capacidad para 180 estudiantes y que cuenta con 6 salones, sala de sistemas, comedor, cocina, 2 baños y 2 plazoletas centrales, espacios perfectos para aprender, crecer y sonreír, que beneficia actualmente a cinco comunidades del sector rural, fue inaugurada en el resguardo indígena Pulitchamana, zona rural de Riohacha.
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La escuela recibe el nombre de Centro Etnoeducativo María Luisa de Moreno, cuenta con una moderna infraestructura construida bajo el componente MAS (Modulares, Ambientales y Sostenibles), el cual fue construida por la fundación Internacional María Luisa de Moreno en cabeza de su presidenta María Luisa Piraquive.

Una escuela con capacidad para 180 estudiantes y que cuenta con 6 salones, sala de sistemas, comedor, cocina, 2 baños y 2 plazoletas centrales, espacios perfectos para aprender, crecer y sonreír, que beneficia actualmente a cinco comunidades del sector rural, fue inaugurada en el resguardo indígena Pulitchamana, zona rural de Riohacha.Lo anterior se dio, luego que la fundadora realizara una visita al departamento de La Guajira para conocer la realidad de las comunidades rurales en la que habitan cientos de niños, niñas y adolescentes de la etnia wayuu sin oportunidades para vincularse al sistema educativo, encontrando en ella que muchos niños recibían sus clases en improvisadas aulas debajo de los árboles y sin protección alguna a las altas temperaturas y frecuentes lluvias en algunas ocasiones.

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Una escuela con capacidad para 180 estudiantes y que cuenta con 6 salones, sala de sistemas, comedor, cocina, 2 baños y 2 plazoletas centrales, espacios perfectos para aprender, crecer y sonreír, que beneficia actualmente a cinco comunidades del sector rural, fue inaugurada en el resguardo indígena Pulitchamana, zona rural de Riohacha.Asimismo, comprobó que estos niños carecían de alimentación y algunos servicios básicos como energía eléctrica, agua e indumentaria para recibir sus clases y que le fuera garantizado su derecho a la educación; por lo que emprendió una gran labor social que hasta el día de hoy se mantiene gracias al apoyo de muchos donantes que han apostado al cambio y la transformación de la educación en las en las comunidades wayuu de La Guajira.

Fue así como meses después, inició la construcción de la escuela recién inaugurada, que cumple con todos los requerimientos para que los niños de aquellas comunidades visitadas, reciban sus clases y se le garantice su derecho a la educación. Adicional a ello y destacando el apoyo de empresas y donantes, le brinda a cada niño alimentación diaria, uniformidad, atención en salud y útiles escolares, dotación manera constante actualmente.

Una escuela con capacidad para 180 estudiantes y que cuenta con 6 salones, sala de sistemas, comedor, cocina, 2 baños y 2 plazoletas centrales, espacios perfectos para aprender, crecer y sonreír, que beneficia actualmente a cinco comunidades del sector rural, fue inaugurada en el resguardo indígena Pulitchamana, zona rural de Riohacha.Es de resaltar que debido a la crisis de salud pública que mundialmente se vive, muchos niños del Centro Etnoeducativo se vieron obligados a dejar sus estudios, porque no contaban con las herramientas tecnológicas para continuar aprendiendo desde sus hogares, por lo que la fundación emprendió e hizo posible que numerosos donantes de diferentes lugares del mundo se sumaran a la campaña «Ayudas que conectan», que aportó garantías para que los niños recibieran dispositivos electrónicos y dotación escolar y así pudieran continuar su educación.

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