Los estudiantes antes de la pandemia recibían clases bajo los árboles debido a la falta de espacios.
Los estudiantes antes de la pandemia recibían clases bajo los árboles debido a la falta de espacios.
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Por: REI Santana.

Instituciones educativas del centro urbano, corregimientos y las comunidades indígenas del municipio fronterizo asumieron el reto de educar de forma no presencial pese a no contar con herramientas o acceso a medios tecnológicos

La situación actual del alcance de la educación virtual, a distancia o bajo la modalidad no presencial en el municipio de Maicao atraviesa graves y profundas dificultades, ocasionadas por la contingencia que ha conllevado a que no más del 25 por ciento de los estudiantes tengan acceso a los contenidos programáticos estipulados por el Ministerio de Educación Nacional.

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Elio Medina
Elio Medina.

La población estudiantil en el municipio, según estimaciones del secretario de educación, Elio Medina, alcanza unos 45 mil estudiantes distribuidos en 27 instituciones urbanas, 9 instituciones indígenas y 3 centros de educación, de los que una gran mayoría no poseen los medios ni los recursos para acceder a herramientas tecnológicas para continuar sus procesos formativos.

Elio Medina, en entrevista virtual con La Guajira Hoy, explicó que pese a que las medidas tomadas por el MinEducación son las más acertadas para contrarrestar la propagación del Covid-19 en el país, estas «sin embargo, conllevan a una serie de desventajas y dificultades estructurales que afectan el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes».

El funcionario reconoció, a través de WhatsApp, que parte de los problemas asociados a la implementación de esta modalidad de estudio se evidencian debido a que padres, representantes, e incluso docentes no poseen las aptitudes necesarias para hacer uso de las alternativas de comunicación moderna ni el conocimiento para apoyar y asesorar a los jóvenes en cátedras complejas.

Estas apreciaciones coinciden con lo expresado por María Elena Ruíz Guarín, administradora temporal del sector Educación en La Guajira, quien en rueda de prensa virtual dio a conocer que solo una cuarta parte de los 235 mil 835 estudiantes guajiros pueden acceder a internet, muy a pesar de las gestiones realizadas para aumentar la cobertura de puntos de acceso gratuito.

«Estamos movilizando el tema de conectividad en el Ministerio para que a su vez ellos, que nos han respaldado todo el tiempo y han dispuesto recursos físicos, recursos financieros talento humano y todos los servicios en La Guajira, entonces nos ayuden con la gestión», manifestó para los medios regionales conectados a la plataforma zoom.

Estudiantes del Colegio El Carmen de Maicao realizando actividades escolares en Casa.
Estudiantes del Colegio El Carmen de Maicao realizando actividades escolares en Casa.

Siguiendo lo decretado por el gobierno central el pasado 27 de abril, los colegios, instituciones educativas y centros de estudios continuarán cerrados hasta nueva orden. Los rectores y personal docente, en consecuencia, desarrollaron distintas estrategias para afrontar la inexistencia de estudiantes en las aulas con portales web, redes sociales y guías pedagógicas digitales e impresas que deben hacer llegar a todos los hogares del municipio.

Los entrevistados, vía telefónica o por WhatsApp, coincidieron en que la actual crisis ha revelado las limitaciones de la plataforma educativa tanto en Maicao como en La Guajira, dejando ver que hay grandes retos para sobreponerse al escenario actual que se asemeja a los futuros distópicos de «películas de ciencia ficción».

El éxito en la zona urbana

Videoconferencia en la plataforma zoom de la I.E. El Carmen.
Videoconferencia en la plataforma zoom de la I.E. El Carmen.

En el casco urbano de Maicao, con sus 15 instituciones educativas y unos 27 mil estudiantes, cuenta con más posibilidades de acceso a herramientas tecnológicas, sean teléfonos inteligentes, computadores, redes WiFi y establecimientos conocidos como café internet. Se cuentan casos de éxito como la institución educativa número 11, sede El Carmen, donde se han adoptado distintas estrategias para continuar laborando amén de la crisis.

Juliette Dumar Díaz
Juliette Dumar Díaz.

La coodinadora del plantel, Juliette Dumar Díaz, explica que se construyó un portal web, se crearon páginas de Facebook e Instagram y se armaron grupos de WhatsApp para brindar asesoría y atención psicológica con especialistas padres y estudiantes durante el tiempo que dure la pandemia. Además, los ochenta docentes adscritos se han vinculado al proceso.

«Es una gran oportunidad y un reto para todos. Nosotros como docentes normalmente impartimos clase dentro del aula, con un tablero y un marcador. Los estudiantes, que normalmente utilizan los medios tecnológicos como entretenimiento y ocio, ahora deben utilizar sus computadores, teléfonos y redes sociales con fundamentos educativos para realizar trabajos formativos. También es un reto para los padres de familia porque son ellos los responsables directos de la continuidad del proceso educativo de los estudiantes en el hogar».

El desafío en las zonas rurales

El panorama de las zonas de difícil acceso, como el corregimiento de La Majayura, constituyen una parte del 75 por ciento de toda la población estudiantil que no poseen medios para acceder a la educación virtual. La guías pedagógicas son los métodos que los docentes han aplicado como alternativa, sin embargo, los costos de las fotocopias y la distribución del material ha sido asumido por los educadores.

Fernando Sánchez Vargas
Fernando Sánchez Vargas.

Así lo expresó Fernando Sánchez Vargas, profesor de la cátedra de matemáticas en la Institución Educativa Indígena número 3, Sede La Majayura, quien también manifestó que en ese corregimiento no poseen las condiciones mínimas necesarias para hablar de educación virtual «a sabiendas de que existe una gran brecha con respecto a la educación de la zona urbana».

En el caso de su sede, explicó que arrastran problemáticas de mucho antes del comienzo de la pandemia, puesto que de las 14 aulas que necesitan, tan solo cuentan con ocho. Carecen de sillas, equipamientos, baños en condiciones medianamente óptimas, biblioteca, acceso a internet, no tienen comedor ni un muro de cerramiento en la cerca perimetral.

«En diciembre del año pasado fuimos víctimas de un robo. Los dueños de lo ajeno violentaron la sala informática y se llevaron al rededor de 33 tablets y 4 computadores, dejándonos desvalidos. Los docentes que hacíamos uso de la tecnología para complementar el proceso educativo nos hemos visto en la necesidad de no contar con ellos, por lo tanto la educación virtual y a distancia se convierte en una utopía.

El docente también destacó que en el corregimiento de La Majayura el grueso de la población estudiantil «no tienen teléfonos de alta gama o no tienen computador porque son hijos de campesinos o jornaleros que se rebuscan para subsistir día tras día. Así, pues, es difícil que tengan dinero para obtener esos equipos o para realizar las recargas de datos».

Las comunidades indígenas y la eterna desidia

El filósofo y escritor Ramiro Epiayú Morales, docente desde hace 7 años en la Institución Educativa Indígena número 5, con sede en la comunidad Pipamana al noreste de Maicao, dio a conocer un panorama mucho menos alentador del proceso de adecuación de la modalidad de estudios a distancia o a través de medios tecnológicos.

Ramiro Epiayú Morales
Ramiro Epiayú Morales.

Para este docente, la impotencia y la frustración ante las desigualdades en el mundo y, en especial, en Colombia han terminado de visibilizarse en las comunidades más necesitadas durante la actual contingencia, donde han tenido que «reinventarse para no dejar morir a la escuela» como casa de saberes y constructora de la sociedad.

En un escrito titulado «el rostro de nuestra educación», este docente relata que «la comunidad Wayúu, al igual que muchas comunidades vulnerables, ha quedado expuesta y es notoria su pobreza. Mientras muchas comunidades educativas en el país tienen formas e infraestructuras para seguir la vida escolar desde la virtualidad, las nuestras pasan por la más precaria crisis humanitaria».

Manifiesta Epiayú Morales que la situación se agrava considerablemente debido a que existen equipos de cómputo en la institución, pero no cuentan fluido eléctrico ni conexión a internet, lo que las hace prácticamente inservibles. Esto, considera, es evidencia de que «el gobierno no tiene ni idea de cómo se configura nuestro municipio, pareciera que hubiese una intención de mantenernos aislados del mundo para luego entrar a ‘salvarnos’ de la ignorancia y analfabetismo».

La institución educativa indígena número 5, sede Pipamana, cuenta con 744 estudiantes y la mayoría de las aulas han sido construidas con recursos de los docentes.
La institución educativa indígena número 5, sede Pipamana, cuenta con 744 estudiantes y la mayoría de las aulas han sido construidas con recursos de los docentes.

Las condiciones de estudio en las comunidades indígenas han sido denunciadas en constantes ocasiones en el departamento de La Guajira por la existencia de riesgos asociados al flagelo de la inseguridad, la falta de transporte, alimentación escolar deficiente y rendimiento escolar efectivo.

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1 COMENTARIO

  1. Buenos días LGH.
    Razonemos algo negativo para la Guajira, ocupamos el penúltimo lugar en educacion a nivel nacional, no nos traemos líneas imaginarias de mejoría. Si el departamento no muestra avances significativos, el gobierno central no va a concedernos la libertar que queremos por la misma corrupción política evidente desde antaños. Así que no nos digamos mentiras nosotros mismos. No sabemos descifrar los paradigmas epistemológicos y metodológicos que hay que aplicarles a nuestra poblacion, por consiguiente seguiremos inventando y alucinando.

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