En la imagen se encuentran dos de los que ya partieron a dar el abrazo eterno.
En la imagen se encuentran dos de los que ya partieron a dar el abrazo eterno.
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En un emotivo tributo durante los carnavales de Riohacha, la comunidad embarradora rindió un sentido homenaje a los hermanos de barro, que no pudieron estar en vida para cumplir con la icónica tradición.

Con alegría, se recordó el legado de estos valientes embarradores, cuyos nombres resuenan en la historia de los carnavales de Riohacha. Su dedicación incansable, amor incondicional por la tradición y sacrificio personal fueron fundamentales para mantener vivo el espíritu embarrador a lo largo de los años.

Cabe resaltar que el año pasado tuvieron cuatro bajas de los más veteranos y reconocidos embarradores como lo fueron, Carlos “Berula” Bermúdez, Juan Francisco “Torito” Aguilar, Cristóbal Maya cariñosamente conocido como el Papi Maya, quien fue jefe de barro y cuyo cumpleaños se conmemoraba el 11 de febrero y Julio Illidge García, quien en vida fuera uno de los primeros jefes de embarradores y alguien del que no se pueden olvidar el presidente eterno Iván de Jesús Bruges Mejía, estos cincos personajes dedicaron gran parte de sus vidas a mantener viva la tradición de embarrar en los Carnavales.

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Grupo de embarradores que año tras año hacen homenaje a los que ya partieron.
Grupo de embarradores que año tras año hacen homenaje a los que ya partieron.

La ausencia física de estos veteranos, quienes dedicaron gran parte de sus vidas a enaltecer la tradición, no impidió que su presencia se sintiera profundamente en las calles de Riohacha durante el Pilón Riohachero. Sus enseñanzas y ejemplo continúan inspirando a las nuevas generaciones de embarradores, que siguen adelante con su legado en el corazón.

Recordamos con profunda gratitud y respeto a aquellos que nos precedieron en esta noble tradición”, expresó emocionada Teresa Serrano, líder de los embarradores. “Su sacrificio y dedicación nos guían en cada abrazo embarrado y en cada paso que damos en honor a nuestra querida tradición”.

El homenaje póstumo a estos veteranos no solo fue un tributo a su memoria, sino también un recordatorio de la importancia de preservar y valorar las raíces culturales que definen la identidad de Riohacha.

La presidente, reveló que el legado de estos embarradores, perdurará en cada risa compartida, en cada abrazo embarrado y en cada nota musical del Pilón Riohachero.