Deibis David Amaya Pinedo
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Deibis Amaya nació y creció en la ciudad de Riohacha. En su adolescencia estudió en el Liceo Nacional Almirante Padilla en la misma promoción del actual alcalde. Estudió Ingeniería de Sistemas y se fue de La Guajira a perseguir el viento y la gloria en otras tierras, aunque su sueño siempre fue ser escritor.

El día que Deibis Amaya recibió el reconocimiento como Columnista del Año de La Guajira Hoy, no pensaba ir al evento: no sabía que había ganado un galardón. El director del medio de comunicación le llamó varias veces y su insistencia no le hizo sospechar que terminaría con una placa acrílica en sus manos.

David Amaya Pinedo tiene 33 años de edad, un hijo de 8 años, un divorcio, un título universitario de Ingeniero de Sistemas y una vida que se llena de historias increíbles, un poco surrealistas, que observa y plasma para conseguir sentido al maravilloso mundo de un hombre que decidió hacer lo que más le gusta: escribir.

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Cuando estudiaba décimo grado de bachillerato en el liceo nacional Almirante Padilla, su instinto literario salió a relucir gracias a un concurso de cuentos organizado por la profesora Berenice Pimienta. Ganar le cambió la vida para siempre y fue el vaticinio de que eventualmente se dedicaría a las letras.

“Soy padillista de la promoción 2001. Esos años dejaron una marca muy grande y bonita en mi vida, sobre todo ese concurso y las anécdotas que uno vive cuando se es adolescente. Casualmente en mi año también estudiaba el hoy alcalde José Ramiro Bermúdez; él no se acuerda, pero estaba en la sección C y yo en la B”, recuerda con nostalgia este novel escritor riohachero.

El cuento ganador se llama “La Pluma Mágica” y relata la historia de un niño que se encuentra con un genio mágico y le pide el deseo de ser escritor. El genio se lo concede regalándole una pluma que le daba el poder para escribir muchas historias; un cuento autobiográfico que sentenció para siempre su destino.

“De ahí para acá empecé a escribir, pero no era nada serio. Escribí mucho y la mayoría de mis bocetos terminaron en la basura. Luego comencé a estudiar sistemas en Valledupar, aunque yo quería comunicación social, pero no tenía las condiciones para estudiar esa carrera. Soy como un periodista frustrado”, dice Deibis en medio de risas.

En Valledupar se acercó a la literatura nuevamente formando parte del círculo de escritores “Raúl Gómez Jattin”, donde aprendió con el compositor Sergio Moya Molina. Luego se recibió como ingeniero y comenzó otra etapa de su vida laborando ‘como todo el mundo, me casé y tuve un hijo’.

Continuó escribiendo más para sí mismo que para un público. Llegado el momento se le presentó la oportunidad de enviar un manuscrito a una revista literaria virtual de México, donde consiguió la publicación de un cuento titulado ‘Matrimonio’.

“Un día le envié una columna al director de La Guajira Hoy y cinco minutos después me llamó porque le gustó mi forma de escribir. Yo me dije: si he de escribir una columna de opinión, tiene que ser algo con mi estilo fresco porque no puedo ser otra cosa”, confiesa Amaya.

Deibis Amaya recibió el premio de manos de Clímaco Rojas Atencio, como autor de la columna de mayor aceptación. Observa monseñor Francisco Ceballos.
Deibis Amaya recibió el premio de manos de Clímaco Rojas Atencio, como autor de la columna de mayor aceptación. Observa monseñor Francisco Ceballos.

Desde su comienzo como columnista ha conseguido una audiencia incipiente. Título tras título, impregna un poco de alma a cada párrafo que redacta. Y por su columna “Cosas extrañas que sucedían en el Liceo Nacional Almirante Padilla” consiguió alzarse con el reconocimiento de Columnista del Año, cerca de 8 mil personas tuvieron el placer de leerla.

Actualmente estudia licenciatura en etnoeducación y trabaja en el Sena como Analista de HelpDesk, escribe el blog alavistadelosciegos.blogspot.com y dirige la revista literaria La Iguaraya, para escritores nóveles. Ya tiene entre sus proyectos publicar el cuentario En Riohacha No Nieva, con 25 de sus mejores obras.

“Me sorprendió mucho recibir el premio de La Guajira Hoy porque todo lo que escribo es porque lo vivo. Eso lo plasmo en mis columnas y los lectores me han dicho que tiene sabor y magia. Y mira qué interesante: yo me fui de Riohacha buscando reconocimiento a otras ciudades y por cosas del destino regresé y es aquí donde me están reconociendo.