Profesionales guajiros, que integran la comunidad parroquial Emmaus de la catedral nuestra señora de los Remedios, entregaron mercados a niños de la escuela Nuestra Señora de Fátima.
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Con sonrisas recibieron los niños de preescolar de la sede Nuestra Señora de Fátima, la visita de una comunidad católica que les llevó mercados y juguetes.

La comitiva la integraron profesionales guajiros que dedican gran parte de su tiempo para hacer obras sociales. Ellos son miembros de la comunidad parroquial Emmaus de la catedral nuestra señora de los Remedios.

Luis Alberto Castro Barros

Después de una sencilla pero significativa oración, el coordinador de proyección social Luis Alberto Castro Barros, señaló que es una labor que realizan cada año, para tratar de apaciguar un poco la falta de alimento de los estudiantes.

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Un mercado no soluciona la realidad que vive esta comunidad, pero es un estímulo y un ejemplo que muchos de los guajiros deberían seguir, ya que no se puede desconocer la situación actual que vive el Distrito de Riohacha.

Este grupo de trabajo es liderado por el presbítero Jefferson Ariza, junto a otros profesionales guajiros como el caso del diputado Genaro Redondo Choles y el médico Bregnan Redondo, quienes están satisfechos de hacer su aporte a una población que lo necesita.

Érica García Acosta, coordinadora de Emmaus mujeres, dice que constantemente el grupo parroquial presta su ayuda a diferentes sectores vulnerables, con mercados, juguetes y brigadas de salud entre otros. “Estas acciones no se realizan para que las vea el hombre, se hacen para que las vea Dios”, manifestó García Acosta.

Jhusty Gallo Rizzo

Junto a los padres de familia, docentes y estudiantes, la coordinadora de la sede Nuestra Señora de Fátima, Jhusty Gallo Rizzo, agradeció el noble gesto al grupo de profesionales miembros de esta comunidad religiosa, quienes tienen la intención de solventar la precaria situación de los estudiantes, los cuales están a la espera del programa de alimentación que brinda el distrito.

La mayoría estos niños se trasladan de lugares aledaños al colegio, algunos llegan en ayunas, incluso así se devuelven a sus casas, motivados por estudiar y aprender, sin embargo los días pasan y los niños asisten a clases sin recibir un desayuno o almuerzo de los restaurantes escolares.

 

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