Dayana Hassim, esposa de Eduardo Enrique Pinto Viloria.
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Los familiares le piden a las autoridades que se esclarezca el verdadero motivo por el que asesinaron a Eduardo Pinto. La esposa podría tener la mano metida.

El juez ambulante de Bacrim, Ricardo Méndez, imputó cargos de: homicidio agravado, hurto calificado y agravado, concierto para delinquir agravado y porte ilegal de arma de fuego y municiones, a los presuntos asesinos del médico guajiro Eduardo Enrique Pinto Viloria.

Durante la audiencia Johan Enrique Beltrán, quien era el conductor del vehículo fue señalado como presunto determinador en el homicidio, mientras que Miguel Ángel González Reales y Jesús Antonio Gutiérrez Arrieta coautores.

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Ricardo Camacho, abogado de Johan Beltrán, manifestó que por las pruebas que lo compromete se allanó a los cargos. Dos de los capturados pidieron perdón a los familiares por cometer el crimen.

Una de las revelaciones dentro de la audiencia de imputación de cargos de los aparentes homicidas fue que acabar con la vida del prestigioso profesional se llevó a cabo después del tercer intento y que costó la suma cercana de tres millones de pesos.

Los hipotéticos delincuentes dieron a conocer en la audiencia que la esposa de la víctima escuchó más de 15 conversaciones sostenidas entre ellos, donde presuntamente coordinaban como se llevaría a cabo el homicidio. Igualmente, aseguró Gutierrez Arrieta que al subirse al vehículo la mujer no presentó ninguna reacción hacia ellos.

Según el fiscal 26 Carlos Newball, el sospechoso dijo también que ella en algún momento preguntó que si estaban seguros de lo que iban a hacer, y que les indicó que no tenían de qué preocuparse, que ella ya sabía.

El designado fiscal, narró los hechos y mostró evidencias, contó que Gutiérrez reconoció haber sido contratado por Beltrán para acabar con la vida del médico, que él les decía que había que ultimarlo cuanto antes.

A través de la revisión de las cámaras de seguridad de la avenida La Cordialidad el cuerpo investigativo del caso pudo determinar que el vehículo particular en el que se desplazaba Beltrán con la esposa de Pinto no fue interceptado por hombres armados de manera violenta, tal y como ambos lo señalaron durante sus declaraciones, sino que el taxi los alcanzó en la vía, de donde descendieron dos sujetos y se subieron el auto.

Los familiares le pidieron a las autoridades que esclarezcan el verdadero motivo por el que asesinaron a Eduardo Pinto.

Con esas afirmaciones juramentadas comienza a esclarecerse el crimen de un guajiro sobresaliente, y se pone en duda las emociones de dolor que se le notaba a la esposa. Para muchos maicaeros la mujer estaba fingiendo y se comentó el día del sepelio que ella podría estar entre los inculpados.