Yoel un migrante venezolano.
Yoel un migrante venezolano.
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En cada migrante venezolano hay una historia, una ilusión, unas metas, unos pensamientos y unos propósitos. Y Yoel no es la excepción. Aunque ahora se gana la vida lavando carros y en los tiempos libres aprovecha para darle un repaso al Nuevo Testamento, tiene claro lo que quiere.

Huyendo de los calores de estos días, se apuesta en un sardinel para su lectura recordándole a la humanidad que no le hace daño a nadie y que espera encontrar algo bueno en la lectura bíblica. 40 años de edad 4 hijos, un año en Maicao y unas ganancias diarias de 35 a 40 mil pesos, son algunas de sus cifras.

Sus entradas las destina en parte para enviar a su mamá y a sus sobrinos que están en Venezuela.

Yoel un migrante venezolano.Reflexiona que a la humanidad para estar tranquila y en paz le falta paz en su corazón pero ante todo buscar de Dios. “El que tiene lo que tiene es porque Dios se lo ha dado y porque en verdad se lo ha ganado, pero si lo que tienen lo compartieran Dios les recompensaría” dice, y afirma que es conforme con lo que Dios le da a diario.

Yoel dice que todos los días, en todo momento y en cada lugar lo persiguen las tentaciones y que las más fuertes y peligrosas son las mujeres (risas), pero que las esquiva porque la mayoría son mujeres con problemas con hijos y que necesitan para mantenerlos.

Este zuliano le llama la atención de la biblia, la conversión que hizo Dios del agua al vino, por lo que asegura que para Dios no hay nada imposible. Su vida de andariego no le quita la ilusión de volver a su país, reunirse con su familia y tener un hogar decente.

Algo que tiene claro es una enseñanza de su mamá que con la vara que mida será medido y que la forma como pague así le van a pagar, por eso repite que nunca le ha hecho mal a nadie y que eso le da mucha tranquilidad.

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