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Pues efectivamente, los amigos Albeiro
Teheran Bermúdez, lo volvieron a ver anormal, con un parche en el ojo izquierdo
producto de una munición de escopeta, que accionó un asaltante contra los
ocupantes de un auto el miércoles anterior.
El 18 de diciembre Teheran Bermúdez,
conocido como ‘Kiko’ después de una ardua jornada de trabajo decidió ir a jugar
arrancón. Todos los amigos del barrio Los Olivos de Riohacha, le manifestaron
que estaba raro, comparativamente como lo conocen.
Una persona recochera, mamadora de
gallo y en fin, bulloso. El día siguiente viajo con su socio a cumplir con una
jornada más de trabajo.
Dejó el almuerzo servido, por irse de urgencia al corregimiento de Carraipía en busca de combustible de contrabando. Se desplazaba en una camioneta
Ford 350 tripton.
“Ese día iba contento, refiriendo
chistes”, dice. Llegaron Cuestecitas y eso de las 2 y 50 de la tarde del 19 de
diciembre reanudan la marcha con destino al lugar para aprovisionarse de combustible y regresar a Riohacha.
A escasos 4 kilómetros del corregimiento se topan con un atraco, dos vehículos eran presa de varios asaltantes, con
apariencia de ser nativo, descendiente de la etnia wayuu.
El conductor de la tripton, dio
reversa y uno de los asaltantes accionó la escopeta contra los ocupantes del
automotor. Una de las balas, impactó en el ojo izquierdo y otras en la parte
derecha del pecho y a un hombre que le habían dado ‘el chance’.
Se había abruptamente cambiado la
ruta, debieron dirigirse al hospital de Albania. Ahí lo estabilizaron y lo
remitieron al San José de Maicao, después de valorarlo, el facultativo ordenó
su remisión y encontraron cama en el Rosario Pumarejo de López de Valledupar.
Allá fue valorado y operado por Héctor
Márquez, un especialista en oftalmología,  cornea y catarratas “Excelente médico, no
tengo cómo agradecerle lo que ha hecho por mí”

Albeiro Teheran Bermúdez, cariñosamente
le llaman ‘Kiko’, es natural del corregimiento de Barbacoas y padre de 5 hijos.

La vida le ha mandado un mensaje y le llegó un día antes con sus amigos y después
fue más contundente cuando sufrió el accidente, ojalá cambie de profesión.

Regresó a su casa en Riohacha, acostado en la cama, y después de repensar dice, ese no es el camino en que debo andar, Dios
me ha dado otra oportunidad de seguir viviendo, cambiaré de trabajo, dijo. 

Rosario Pumarejo de López de Valledupar
‘Kiko’ sin salir de su casa incluso
sin moverse de su cama, su señora y sus hijos se ganan en promedio 30 mil pesos
diarios, vendiendo gasolina de contrabando al menudeo.
Quería ganarse 400 mil diarios
trayendo una Tripton llena de combustible desde los límites con la frontera con
Venezuela. En esa ruta se enfrenta a la muerte.
Se encuentra con grupos ilegales que
le piden dinero, los asaltantes, debe ingeniárselas para llegar la Riohacha sin
tropezarse con la Policía y sin que le sucede algo diferente al automotor pese
a que se desplaza a exceso de velocidad.