El primer hecho de sangre tuvo lugar en el municipio de Fonseca, donde Brayan Arturo Valverde Garizabalo, un mototaxista de 26 años, fue atropellado por un automóvil. El impacto dejó a Valverde gravemente herido, por lo que fue trasladado al hospital local en Fonseca y, posteriormente, a un centro asistencial en San Juan del Cesar. Desafortunadamente, a pesar de los esfuerzos médicos, Valverde no sobrevivió a las lesiones.
El segundo caso involucra a un indígena de la etnia Wayuu, quien también falleció en un accidente de tránsito. Este hombre, quien conducía una motocicleta, fue arrollado por una camioneta Toyota Land Cruiser con placas colombianas. La identidad del indígena aún no ha sido confirmada por las autoridades.
La madrugada del domingo, la violencia se hizo presente en Ríohacha cuando Kleiver de Jesús Sánchez, un ciudadano venezolano de 32 años, fue víctima de un asesinato a balazos. Sánchez se encontraba conduciendo su motocicleta cuando fue interceptado por otro vehículo. El parrillero del automotor disparó en múltiples ocasiones acabando con su vida alrededor de la 1:00 de la madrugada de este domingo.
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El cuarto hecho de sangre se relaciona con la desaparición y posterior hallazgo de Roraima Chiquinquirá Urdaneta Rojas, una joven de 23 años también de nacionalidad venezolana. La joven había sido reportada como desaparecida desde la noche del sábado, y su cuerpo fue encontrado por las autoridades en la mañana del domingo en el sector de Cuatro Vías. La familia de la víctima fue informada por las autoridades que se trataba de su pariente desaparecida.
Finalmente, en el corregimiento de Cerrillo, una zona rural de la capital de La Guajira, se produjo otro trágico episodio de sangre. Dos personas fueron asesinadas en un billar mientras estaban reunidas con otras cuatro personas. Una de las víctimas fue identificada como Luis Mariota Velázquez, de 28 años originario de Plato, Magdalena. La identidad de la otra víctima aún no ha sido establecida. Los atacantes serían los mismos con quienes habían compartido desde hacía una hora antes, dejando a los presentes en estado de shock.
Estos episodios de sangre denotan una serie de problemas graves que afectan a la península de La Guajira, desde las muertes selectivas a bala hasta los accidentes de tránsito, y han puesto en alerta a las autoridades y a la comunidad local, que le piden a las autoridades medidas contundentes para garantizar la seguridad y la paz en La Guajira.