La tranquilidad del campo guajiro se vio interrumpida la mañana del sábado 9 de agosto, cuando varios hombres armados llegaron a la finca ‘La Ponderosa’, en zona rural del municipio de Dibulla. Vestidos de civil, los desconocidos no causaron alboroto, pero sus pasos firmes dejaban en evidencia que sabían exactamente a quién buscaban. No iban a robar. Iban por una sola persona.
Los hombres entraron y reunieron a los trabajadores. Sin dar muchas explicaciones, los encerraron en una habitación. Solo uno fue apartado del grupo: Alfredo Luz Conrrado Campo, de 37 años, un hombre que había vivido toda su vida en Dibulla y que ese día estaba cumpliendo con su jornada de trabajo. Lo llevaron a la parte de atrás de la finca. Sus compañeros no volvieron a verlo con vida.
Según un familiar cercano, los hombres hablaron con Alfredo antes de matarlo. Le dijeron por qué estaban allí y lo acusaron de ciertas cosas. Él intentó explicarse, defenderse, decir su verdad. Pero no fue suficiente. Después del breve diálogo, le dispararon varias veces. Su cuerpo quedó tendido bocabajo en el suelo, en medio de los árboles y el silencio del campo. Todo ocurrió como si se tratara de una ejecución.
Con la angustia en el pecho, su familia lo trasladó al hospital Santa Teresa de Jesús de Ávila, en Dibulla. Allí confirmaron lo que ya temían: Alfredo había muerto. Poco después llegaron los funcionarios de la Policía Judicial, quienes recogieron el testimonio de los familiares y dieron inicio a la investigación. El crimen ocurrió cerca de las 9:50 de la mañana.
Según la Policía Nacional Alfredo Luz Conrrado Campo tenía antecedentes judiciales por violencia intrafamiliar, hurto calificado y contrabando de hidrocarburos. Las autoridades no descartan que alguno de estos temas esté relacionado con su asesinato, aunque también consideran la posibilidad de que haya un conflicto más reciente o desconocido detrás del crimen. Nada justifica lo ocurrido, y ahora su familia busca respuestas.
El levantamiento del cuerpo fue realizado por personal de la Sijin, y posteriormente trasladado a la morgue de la ciudad de Riohacha. En Medicina Legal, los forenses serán los encargados de determinar con precisión cuál fue el disparo que acabó con su vida. Mientras tanto, en Dibulla, una familia llora a su ser querido y la comunidad se pregunta cómo la violencia llegó hasta sus puertas.











