Esa sería una de las razones que
pudieron haber existido en el momento en que Javier Ricardo Delgado Villalobos conocido con el remoquete de ‘Pomponio’ decidió acabar con la vida de Breiner Daza Gutiérrez, aquel el 19 de septiembre
del 2010.
Los amigos del lesionado hicieron
lo humanamente posible al igual que los médicos para salvarle la vida, pero
sucumbió el día siguiente. Por este acontecimiento, el Juez Segundo Penal
Municipal Carlos Altamiranda, lo condenó por el delito de homicidio agravado en
concurso con porte ilegal de armas.
Delgado Villalobos, fue penado a
36 años y 8 meses de presión. Este hecho de sangre se originó en un kiosco que
está al frente del estadio Luis Eduardo Cuellar.
El juez de la causa valoró el
trabajo investigativo que desplegó la Fiscalía General de la Nación  y los investigadores de la Policía Nacional
para desenvolver esa maneja que se había en torno al caso.
En el paginario se lee claramente
que Delgado Villalobos estaba injiriendo bebidas embriagantes desde las horas
de la mañana. En la tarde compró una botella de Old Parr, y se encontraba
rodeado de amigos. En la barra estaba Daza Gutiérrez, que coincidencialmente
tenía un amigo en el grupo de ‘Pomponeo’.
Se pudo comprobar que la única
persona que se encontraba armada era el hoy condenado. Sin embargo, el Fiscal
001 de seguridad pública Alfredo Márquez Urbina, se sigue preguntando, que
razones, fáctica lo llevaron a tomar la nefasta 
decisión.
Breiner Daza Gutiérrez, estaba en
la barra tomándose unas cervezas, tiempo después fue invitado al grupo y le
dijeron que sirviera un trago. Le sirvió uno a cada uno de los asistentes y
también se tomó uno. Siendo éste el único contacto que tuvo con su asesino. Minutos
después se retiró del lugar y regresó a la barra.
Aunque el guardián trato de dársela de conciliador, fue
el que le suministró a toalla a ‘Pomponio’ para que se protegiera de los periodistas, pero resulta
que si salió bien para la foto del recuerdo.

.Dicen que Javier Ricardo se le
acercó y sin preguntarse, le trató de pegar en la cara, este se agachó, pero
desenfundó el arma de fuego y le disparó quedando mal herido.
Alfredo Márquez
Urbina

 Una de las pruebas reina, fue el
reconocimiento en fila y en álbum fotográfico. Varios testigos lo reconocieron
al igual que el mismo propietario del establecimiento comercial.
También se conoció que el
enjuiciado no presentó testigos, sólo estaba supeditado a que la Fiscalía se
equivocara. Sin embargo, la fiscalía presentó toda una argumentación que venció
en juicio. 
El abogado de la defensa, fue Rafael Federico
Suarez y el representante del Ministerio Público fue Iván Fuentes, quien no
objetó nada, y manifestó que todo el proceso se desarrollo en derecho.