Familiares de los pescadores esperan con paciencia en la playa el regreso del mar de sus seres queridos.
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Salieron el viernes en la noche y debían regresar el sábado a media mañana. La alerta fue dada a conocer a la Armada colombiana por los familiares, cuando notaron su retraso. Uno de los náufragos logró llegar a tierra firme el domingo, mientras que el otro fue rescatado por la Armada.

Los primos Grismaldo Redondo y Nemesio Epinayú salieron a pescar en su lancha el viernes a las 10:00 de la noche, como solían hacerlo todos los fines de semana. Nunca imaginaron que una falla mecánica les haría naufragar en el Mar Caribe, frente a las aguas de Riohacha.

Normalmente, la pesca nocturna deja buenos resultados, trayendo a tierra especies como el pargo, cazón, medregal, raya, mero y otros. Para ello usan anzuelo de palambre, un arte pesquero que consiste en colocar muchos anzuelos cebados en una cuerda.

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De un momento a otro el motor de la embarcación presentó fallas y tanto Nemesio como Grismaldo zozobraron en medio del mar. Sin medios para comunicarse, tuvieron que aferrarse a que sus familiares pudieran dar aviso de su situación pronto, pues estaban a la deriva.

Los familiares atentos a la llegada de los pescadores.
Los familiares atentos a la llegada de los pescadores.

Grismaldo Redondo y Nemesio Epinayú son dos jóvenes de 22 años de edad, miembros de la etnia wayuu, que viven en el resguardo indígena Las Delicias, ubicado en el kilómetro 3 de la vía que de Riohacha conduce a Santa Marta. Zarparon desde una playa cercana, entre el corregimiento Camarones y la capital guajira.

Familiares de los jóvenes pescadores se preocuparon al ver que pasaban las horas y no se veían señales de ellos. Al caer la tarde del sábado era evidente que algo les habría sucedido y en la noche la angustia les obligó a pedir ayuda a la Fuerza Armada para comenzar labores de socorro.

«Estábamos muy angustiados. Ellos son buenos pescadores y saben nadar muy bien, pero naufragar en altamar es peligroso, además no sabíamos qué pudo haber pasado. Lo notificamos a la Armada en la noche, pero solo pudieron comenzar a buscarlos con la luz del día», relató Yeneris Redondo, tía y prima de los dos infortunados.

Milagrosamente Nemesio Epinayú llegó a tierra en horas del domingo. Al llegar a su casa relató lo sucedido. Logró llegar gracias a que una lancha les socorrió, pero tuvieron que dejar en altamar a Nemesio, “porque casi no tenían combustible para remolcarlos o para traerlos a los dos”, explicó el sobreviviente.

Nemesio Epinayú recibiendo alimentos luego de su regreso.
Nemesio Epinayú recibiendo alimentos luego de su regreso.

El resguardo indígena Las Delicias cuenta con una lancha de salvamento para socorrer en este tipo de emergencias. No obstante, los pescadores de la zona han manifestado que terceros han hecho uso particular de la embarcación, aparatándola arbitrariamente del objetivo por el que fue adquirida.

A partir de las coordenadas que dio el superviviente Nemesio Epinayú, las autoridades dirigeron las acciones de búsqueda y rescate para dar con el paradero de la embarcación donde estaba Grismaldo Redondo.

El suboficial primero Manfred Arrieta, adscrito a la Dirección General Marítima, confirmó el rescate de Grismaldo Redondo al final de la tarde del domingo gracias al apoyo del grupo de guardacostas de Santa Marta y reveló que Redondo y Epinayú fueron llevados al hospital Nuestra Señora de los Remedios para recibir atención y valoración médica.